Analyticas del Sur. Revista de psicoanlisis en la crtica cultural

Edición Nº 15 • Diciembre de 2025 •

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Rompecabezas de los setenta

Christian Gómez

Director de Enseñanzas del Instituto Sigmund Freud-Asociación de Psicoanálisis de Misiones-ISF, APM-. Miembro del Consejo de Enseñanzas de la Red de Asociaciones Analíticas y Publicaciones Periódicas-AAPP-. Director de la revista Fri(x)iones-entre el psicoanálisis y la cultura-. Integrante del Comité de Edición de Analytica del Sur-psicoanálisis y crítica-. Miembro de la Asociación Amigos Guaraníes-AAGua-

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S/t de la serie Tejer es escuchar.
Dibujo con plumin y tinta china sobre papel. 2025.

Inés Díaz SaubidetIG: @inesdiazsaubidet

 

La Biblioteca Nacional publica en la colección Reediciones y antologías, en edición facsimilar, los cinco números de la revista Literal que salieran entre los años 1973 y 1977. Literal, si nos atenemos a las publicaciones que hoy retoman su lectura, consistió en un modo de leer y escribir literatura durante cuatro vertiginosos años de la historia argentina que tuvieron, no solo en relación a quienes hicieron la revista, antecedentes y consecuentes.

El primer número publicado en noviembre de 1973 tiene un Comité de redacción integrado por Germán García, Luís Gusmán, Osvaldo Lamborghini y Lorenzo Quinteros. En el número 2/3, publicado en mayo de 1975 Jorge Quiroga reemplaza a Lorenzo Quinteros en el Consejo de redacción. Y en su última aparición en 1977 (nº 4/5) Germán García es el Director y ya no está Osvaldo Lamborghini. Alberto Alba es editor responsable de los dos primeros números, mientras que Horacio García edita el último.

El interés de este trabajo no reside en agregar una contribución más al debate sobre el rescate de la revista en un contexto de revisión de los años 70, sino más bien en -a partir de su lectura- poder entender algo de la trama del psicoanálisis y la cultura en los años 70 así como de su reverso, en tanto se trata de la incidencia hoy, de un tiempo que fuera instituyente. Sitúo de este modo un recorte dada la amplitud y complejidad de la trama a estudiar.

 

La historia no es todo

Otra revista, Anamorfosis, publica en el año 1996 un documento, con el título “Futuro anterior (1974-1996)”. Enrique Acuña, director de la publicación, presenta un texto cedido por el archivo de la biblioteca de la Fundación Descartes, que es el resultante de una mesa llevada a cabo en el año ’74, en el porteño barrio de la Boca, cuyo título fue “Psicoanálisis y literatura” y que consistió en la presentación de la revista Grupo Cero -una revista que se ocupa, entre otras cosas, del psicoanálisis y la literatura.

Leemos en la editorial de ese número de Anamorfosis: “Hubo al menos un buen encuentro: el de Masotta con el pensamiento de Lacan, instante sin tiempo fijo que retornará en los debates actuales con las resonancias de un estilo no olvidado por las nuevas generaciones.” [1]

Se trata de la irrupción en plena presentación de Grupo Cero -y además invitados por ese grupo- de quienes hacían Literal: Germán García, Osvaldo Lamborghini, Luís Gusmán, el español Eugenio Trías por ese entonces residiendo en nuestro país y la palabra de Oscar Masotta:

“…En general la relación entre poesía y psicoanálisis, por supuesto es imposible. Pero yo pienso que tienen algo en común, es una barbaridad, todo el mundo lo sabe, pero es una especie de empresa en la cual hay algo que debe ser destruido. Es la significación…” [2]

“La historia no es todo” manifiesto que abre los números 4/5 de Literal dice: “… Freud no enseña -como creen los entendidos- a explicar la literatura sino a reconocer en ella la verdad del deseo abierta al Otro para promover el goce de algunos: los que advienen, porque quieren, a la capilla del exceso (aunque esto no sea justo lo que llaman útil) …” [3]. La destrucción de la empresa occidental de la significación, agrega Masotta. Se trata de leer a Freud no como psicoanálisis aplicado a la literatura ni como metalenguaje, sino más bien como quien señala la desconexión del goce con lo justo y lo útil cuya referencia griega (“el viejo trapecio griego de lo bello y lo útil”) alude de algún modo a la empresa occidental que debe destruirse.

Respuesta al Nº 120 de Todo es historia donde Andrés Avellaneda -cronista y escritor afín al que sería llamado boom de la literatura latinoamericana- resume los últimos 10 años de la literatura ubicando a quienes hacen Literal del lado de los experimentalistas, La historia no es todo permite leer en retrospectiva los otros dos textos que abren las ediciones anteriores: “La flexión literal” y “No matar la palabra, no dejarse matar por ella”. Esta última, es una consigna a partir de la cual a Germán García se le ocurre Literal [4], ubicando las posiciones en juego. Según Germán García explica en la editorial de ese mismo número 4/5, no entiende a Literal como grupo, y hace notar que no está Osvaldo Lamborghini. Es decir que las diferencias existían y, conjeturo, la vertiginosidad de los acontecimientos llevaban a rápidas tomas de posición.

Se trata de una política donde al boom de la literatura latinoamericana -donde convergen realismo y costumbrismo- y su consecuente boom editorial, Literal responde oponiendo al papel de los intelectuales y su compromiso con la realidad, una distinción entre flexión literaria y flexión literal que es a la vez una distinción sobre justamente, qué es la realidad. En resumidas cuentas, dos modos de entender la literatura y el “rol” del intelectual que en el contexto politizado de los 70 redundaba en implicancias y compromisos con la realidad.

 

La flexión literal

El realismo queda ligado a una flexión literaria donde la realidad es la resultante de la conexión de la palabra con el referente en la instauración de un sentido. De allí que rápidamente pueda establecerse una relación con políticas editoriales y de mercado, pero a condición de no tener en cuenta que lo que se llama la realidad es el efecto de múltiples determinaciones. Se trata, si puede decirse, de un mensaje donde lo verosímil es el horizonte del texto y el compromiso una suerte de exigencia: “Mi ametralladora es la literatura”, declara Julio Cortázar a la revista Crisis.

Por el contrario: “…La satisfacción que produce la escritura no puede ubicarse fuera de ella, en alguna finalidad, en la impensable teología de un sentido: la satisfacción es el movimiento mismo de sus formas, el azar de sus conexiones (…). Para poder comprender las flexiones de la literatura es necesario pensar una flexión literal, un juego posible del lenguaje que conlleva la experiencia de un goce inherente que no puede confundirse con el placer suplementario del reconocimiento intersubjetivo (social)” [5]. Es decir, ningún interés que no sea remitido a la literatura como tal, o sea a la satisfacción singular, incluso solitaria que conlleva. Tampoco se trata de una acción de escritura que conlleve una política de la literatura cuando dicen: “se trata no de la literatura por la literatura sino de la literatura porque sí.”

La flexión Literal puede leerse siguiendo las afirmaciones de Diego Peller para quien se trata de una operación crítico-literaria sobre el estado específico del campo literario argentino. Mi intención es agregar, a modo de hipótesis de lectura, que esa flexión es el punto de empalme que hace que el psicoanálisis sea un modo recurrente no de interpretar la literatura (lo cual sería psicoanálisis aplicado) sino de un modo de leer y escribir, donde se trata de algo que debe ser destruido: la significación.

Según María Moreno, quien sin ser integrante del “grupo” supo colaborar con algún numero: “La revista Literal fue una ocurrencia de Germán García para quien la palabra ocurrencia tiene más el sentido de una fundación que de idea repentina. En el comité de redacción estaban Luis Gusmán, Osvaldo Lamborghini, Jorge Quiroga y Ricardo Zelarayán, quien no figuraba pero formaba parte de la trama jugando como una parodia de enemigo interno, sarcástico y querellante que ponía a prueba con humor lo que, en el momento de la publicación, y aún con las más complejas filiaciones teóricas, siempre tenía el aire de panfleto feliz. En ese entre nos, había uno que estando ausente (en Barcelona) seguía ocupando el lugar del maestro: Oscar Masotta…” [6]

 

No matar la palabra, no dejarse matar por ella

“La literatura es posible porque la realidad es imposible (…). A diferencia de una noticia, la verdad de un texto no puede someterse a ninguna prueba de realidad” [7]. La intriga Literal sale al ruedo a partir de un modo de entender el contexto donde algunos pudieron intuir lo que pasó años después. Jorge Quiroga, Germán García, Osvaldo Lamborghini tuvieron un fugaz paso por ese mismo populismo al cual Literal se opondría. Según el testimonio de Jorge Quiroga tenían con Germán García una percepción de que eso iba a terminar mal -se refiere al sector más progresista del peronismo-. A mi entender señala, de algún modo, una de las acepciones que pueden darse al sentido al que tendían los discursos, no solo en la política sino en la literatura en un contexto donde se vendrían años de terrorismo y horror.

Los últimos párrafos del texto que abre Literal (noviembre del 73) son significativos en función del planteo que venimos formulando: “Cuando la palabra se niega a la función instrumental es porque se ha caído de la cadena de montaje de las ideologías reinantes”. Es decir, hacia donde apunta el sentido instrumental es la ideología reinante, entiéndase la lucha armada, el compromiso social e inclusive la latinoamericanización no solo de la literatura sino también de la política. Es ese sentido el que Literal quiere desmontar: no matar la palabra es, me parece, volver a llevarla allí donde se articula al goce que ella misma produce, y es a la vez poner en juego una estrategia para no dejarse matar por ella.

“El poder hace uso de la palabra con el fin de someter la supuesta libertad del otro: la literatura es una palabra para nada, en la que cualquiera puede reconocerse. El escritor puede adjudicarse cualquier misión, el lector lee lo que puede creyendo leer lo que quiere. No se trata del arte por el arte sino del arte porque sí, como una afirmación que insiste en nuestra cultura, mediante la energía de algunos sujetos que no desean matar la palabra ni dejarse matar por ella.” [8]

La singular atopía de Oscar Masotta [9] y su operación sobre el psicoanálisis castellano a partir de la introducción de la enseñanza de Jacques Lacan se pasea en diagonal por la revista mientras funda, Masotta, en el año 74 una Escuela que parodia a la de Lacan e informa al maestro de esta fundación en el año 1975, ya en el exilio. Aquella mesa sobre psicoanálisis y literatura en el taller de los hermanos Cedrón no dio lugar solamente a la irónica pregunta ¿Por qué el Grupo Cero presentó la revista Literal? Sino que fue también una parada de asunción del psicoanálisis, con el horizonte en hacer escuela.

Las palabras de Osvaldo Lamborghini aquel día mítico, no por conocidas dejan de ser pertinentes: “Yo leí en Masotta un estremecimiento nuevo en la cultura argentina. Yo me dije (lo estoy diciendo): esta ciudad es el lugar, lo que vale es nuestra propia mueca. Si aquí, encortinado tras sus visillos, está el Millonario Melancólico y Taciturno que un día tal vez me desee, si aquí la Eterna, si aquí Pierre Menard muere sobre los fragmentos de su Quijote inconcluso, si aquí se pudo jadear un coito en esquirlas (“los sofocos el bis a bis acoplo”); aquí también -en Buenos Aires, porque me gusta redundar- hay alguien que palabra por palabra, piensa. Escribe. Enseña -tras el aire de la máscara, que cambia siempre- su propia doctrina. Labores del ardid y trabajo de truca que todos estos años vine aprendiendo de Oscar Masotta” [10].

Germán García, quien dirigiera el último número de la revista fue, de quienes por entonces estudiaban con Masotta, el único en acompañarlo en este proyecto.

 

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Escrito a partir de lecturas realizadas en el módulo de investigación “El psicoanálisis y los acontecimientos del discurso” en la Asociación de Psicoanálisis de Misiones. Julio de 2011. Publicado en la Revista Conceptual-estudios de psicoanálisis N°12, El Ruiseñor del Plata, ediciones de la Asociación de Psicoanálisis de la Plata, ciudad de La Plata, 2011

Notas:

[1] Acuña, Enrique: “Paradas de asunción”. Revista Anamorfosis Nº 4. Director: Enrique Acuña. Asesor: Germán García. Bs. As. 1996. Págs. 8-9.

[2] Acuña, Enrique (Presentador). “Futuro anterior (1974-1996)”. Revista Anamorfosis Nº 4. Director: Enrique Acuña. Asesor: Germán García. Bs. As. 1996. Pág. 19.

[3] Literal. Edición facsimilar. Colección Reediciones y antologías, Biblioteca nacional, Bs. As., 2011. Pág. 18.

[4] García, Germán: Dossier Literal: http://www.bn.gov.ar/dossier-literal. Entrevista de Juan Mendoza.

[5] Literal. Edición facsimilar. Colección Reediciones y antologías, Biblioteca nacional, Bs. As., 2011. Pág. 171.

[6] Moreno, Maria: Literal, revista Sarmientina. http://.clarin.com/notas/2010/05/15/-02195546.htm.

[7] Literal. Edición facsimilar. Colección Reediciones y antologías, Biblioteca Nacional, Bs. As., 2011. Pág. 39.

[8] Idem. Pág. 47.

[9] Cf. García, Germán: “Oscar Masotta, el hombre sin atributos” en El psicoanálisis y los debates culturales, Bs. As., Paidós, 2006.

[10] Acuña, Enrique: “Futuro anterior (1974-1996)”, Revista Anamorfosis Nº 4. Bs. As. 1996. Pág. 20.

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Analytica del Sur Número 1. Aparición en web: julio 2014.

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