Analyticas del Sur. Revista de psicoanlisis en la crtica cultural

Edición Nº 11 • Diciembre de 2021 •

dominancias
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Nasim Yampey:
semblanza de un psicoanalista
en el exilio

Cuando partí de mi casa querida comenzó a llover.
Llovía, llovía interminablemente.
Estaba la ruta pueblerina cubierta de barro y llanto.
Los lentos bueyes gemían bajo el acero de la picana,
tirando de la carreta de la partida.
Mudos y tristes, los árboles miraban desde la lejanía
cuando partí de casa, de mi casa querida.

Yampey, Nasim
“La partida”
(El niño que rabió. Poemas infantiles para adultos -1966-)

Ofelia Martínez

Licenciada en Psicología, Universidad Nacional de Asunción. Psicoanalista. Post título en “Estudios de Género y Sociedad”, Universidad Academia de Humanismo Cristiano (Chile).

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Elisa Ferreira López @chu.alma

 

La militancia febrerista

Nasim Yampey fue el primer psicoanalista paraguayo en ser miembro de la IPA (1) (International Psychoanalytical Association). Había nacido en el año 1920 y en su temprana juventud se vio obligado a abandonar el Paraguay por razones políticas. En aquel tiempo, tras la victoria de la guerra con Bolivia por el hoy Chaco paraguayo, aun cuando ésta había facilitado una integración nacional como nunca antes, el malestar de la población, generado por la anterior inestabilidad política, la crisis económica mundial que también afectaba al país y las injusticias sociales, seguían latente. A ello se le sumó el que los soldados que combatieron en la guerra esperaban ser retribuidos y así mejorar sus condiciones de vida, pero el Estado paraguayo no acostumbraba atender las necesidades de la gente. En ese marco, el 17 de febrero de 1936 se produjo el golpe militar que derrocó al gobierno del entonces presidente liberal Eusebio Ayala y nombró en su reemplazo, como jefe de gobierno, al coronel Rafael Franco, de destacada actuación en la guerra.

En su análisis de lo que fue la denominada “Revolución Febrerista” y su contexto, Víctor Jacinto Flecha destaca: “Las FF.AA., que demostraron capacidad y eficiencia en la guerra, internalizaron la idea de que ellas serían “el pilar fundamental de la patria” y las llamadas “providencialmente” a “instaurar un nuevo orden político”… El ejército en armas, reza la Proclama del Ejército Libertador del 17 de febrero, se constituía en el “portavoz” y en el “vehículo de las transformaciones anheladas por las masas populares”. El movimiento de febrero no tenía un modelo de país a construir. Las organizaciones que lo acompañaban eran, más bien, un vasto abanico de intereses sociales que reivindicaban “la cuestión social” en el marco de una “ideología nacionalista”. Los primeros días del proceso revolucionario fueron entusiastas con la común idea de poner fin al régimen oligárquico gestado después de la derrota contra la Triple Alianza. Las organizaciones obreras, junto a sectores de izquierda lucharon por impulsar un carácter democrático y antiimperialista a la Revolución y su cabeza visible era el ministro de Educación, Anselmo Jover Peralta. Por su parte, el sector fascista había logrado ubicarse en puntos claves del gobierno que apostaban hacia un Estado totalitario. El abanico gubernamental se completaba con el canciller Juan Stefanich, máximo líder de la “Liga Nacional Independiente”, que aspiraba a reformar el poder oligárquico, sin la transformación estructural de la sociedad” (2).

El joven Nasim formó parte de ese “vasto sector de organizaciones que reivindicaban la cuestión social”, fue miembro de los clubes estudiantiles que apoyaban la Revolución. Dichos clubes estaban integrados por estudiantes secundarios y universitarios, miembros de la Federación de Estudiantes del Paraguay (FEP), había también clubes de profesionales liberales, de dirigentes sindicales y clubes de mujeres. A uno de ellos perteneció Esther Ballestrino, egresada de la Facultad de Bioquímica y Farmacia por la Universidad Nacional de Asunción (UNA), quien en los años setenta sería una de las fundadoras de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo.

Volviendo a los “Clubes Revolucionarios”, “estos interpretaban al movimiento febrerista desde una perspectiva de “izquierda”, estaban influidos por las ideas socialistas de la Revolución Mexicana, de la Reforma Universitaria de Córdoba y del Aprismo peruano. Con la caída de Rafael Franco el 13 de agosto de 1937 los principales dirigentes y activistas civiles y militares del movimiento fueron perseguidos, encarcelados, confinados y desterrados. Huyendo de esa persecución, cientos de partidarios febreristas tanto de las ciudades como de los pueblos del interior se vieron forzados a buscar refugio en los países vecinos” (3), principalmente Argentina, Uruguay y Brasil, entre ellos NasimYampey.

El último dato que tenemos en relación a su militancia febrerista es que aparece como autor de las bases para una “Declaración de Principios” presentada en el marco de la fundación, en el exilio, del “Partido Revolucionario Febrerista” (PRF) el 11 de diciembre de 1951 en la ciudad de Buenos Aires.

 

 Un profesional de la medicina

No tenemos información acerca de dónde se formó académicamente. Es probable que, como Ballestrino, se haya graduado en la Universidad Nacional de Asunción, de no ser así su formación la obtuvo en Buenos Aires y no en Paraguay. Mario Alberto Smulever, en un texto publicado en una Revista de Psicoanálisis (4) en ocasión de su fallecimiento, refiere que Yampey había iniciado su práctica médica en Buenos Aires en el año 1945, interesándose sobre todo en problemas pediátricos y de salud mental en general. Más tarde se especializaría en psiquiatría, y luego en psicoanálisis. En el prólogo de una compilación de trabajos escritos entre 1960 y 1966 (5) el autor manifiesta que los mismos dan cuenta de su paso desde el campo pediátrico al psicoterapéutico, y desde la psiquiatría dinámica al psicoanálisis. Como médico psiquiatra trabajó en los hospitales Teodoro Álvarez, Rawson e Israelita de la ciudad de Buenos Aires. En éste último fue encargado del Servicio Neurológico y de la Sección de Paidopsiquiatría. Integró equipos de trabajo junto a importantes figuras de la psiquiatría argentina como Guillermo Vidal (6) y Enrique Pichon-Rivière, considerado uno de los fundadores de la psicología social.

 

 Mitos y poesía. Las palabras y lo inconsciente

Sus primeros trabajos publicados datan del año 1966. En el El mito de los gemelos en la cultura indoamericana. Homenaje a León Cadogan concluye entre otras cosas que “es en función del choque entre la cultura indígena y la europea sobre el cual poseemos referencias históricas, que parece revertirse y hacerse inteligible este mito indoamericano. Que su formulación a manera de leyenda es una labor guiada por la dialéctica del deseo y el temor y, que el lenguaje elemental casi de proceso primario, apenas oculta las vivencias de onda y dolorosa tragedia”. En 1969 aparece “Análisis de dos mitos sudamericanos Kurupí y Yasy Yateré. Ambos trabajos fueron publicados en el suplemento antropológico de la Revista del Ateneo Paraguayo, en Asunción. En ellos esboza una interpretación psicoanalítica de los citados mitos guaraníes. Sostiene que “como en el sueño manifiesto, la trama del mito aparece velada y deformada por la censura, revela y oculta a la vez su verdadera significación. Las fantasías inconscientes se hacen aparentes creando o conformando los seres míticos. Productos de un conflicto subyacente, se manifiestan de manera transaccional. Si se quiere conocer su significado, hay que remitirse, como en la interpretación de los sueños, al contenido latente. Lo que se efectúa a través del análisis del contexto vivencial en que ocurren y discurren las leyendas del mito”. En sus referencias bibliográficas aparece numerosa literatura paraguaya sobre lo guaraní, entre otros: Textos míticos de los Mby’á guaraní del Guayra de León Cadogan e Ideología guaraní de Natalicio González. Evidentemente, el tema de los mitos era algo que le apasionaba, a fines de los años setenta fundó junto a Gela Rosenthal y Mario Smulever el Grupo de Estudios Psicoanalíticos sobre Mitos de América Latina (GEPMAL) (7) abriendo así esta línea de estudios e investigación en la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA). Coordinó varios Simposios locales e internacionales, llevando a cabo en Buenos Aires el Congreso Internacional de Psicoanálisis de los Mitos en el año 1996 (Smulever, 2001).

De 1966 es también El niño que rabió. Poemas infantiles para adultos, en una breve presentación de este poemario el autor refiere que “más que de una vena o de una actitud específicamente poética, estos poemas son un pálido reflejo, en ocasiones literal, del diálogo cotidiano que la tarea profesional de quien los compuso le permite mantener con los niños que sufren”, aludiendo a que su poesía estaba inspirada en su clínica con niños/as.

 

 El retorno de lo político: la política del psicoanálisis

Como psicoanalista fue miembro titular en función didáctica de la APA y profesor del Instituto de Psicoanálisis (Yampey, 1991). Formó parte de comités de redacción de revistas especializadas como Acta Psiquiátrica y Psicológica de América Latina (fundada por Guillermo Vidal en 1954) y la Revista de Psicoanálisis de la APA en las cuales publicó numerosos artículos (Smulever, 2001).

En 1974 un grupo de profesionales de salud mental de Asunción, especialmente psiquiatras y psicólogos/as de orientación dinámica (es decir psicoanalítica), que previamente venían desarrollando cursos y seminarios de formación en psicoanálisis invitando a destacados psicoanalistas argentinos, iniciaron gestiones para conformar asesorados por la APA, una institución local que impartiera de manera sistemática una formación en psicoanálisis (Cristaldo, 2009). Fue así como en representación de la APA, Yampey retornó al Paraguay y tuvo a su cargo el establecimiento y la dirección del “Instituto Superior de Psicología Dinámica” (ISSID), fundado en 1975, primera institución que en Paraguay se dedicó a “la enseñanza sistematizada del psicoanálisis siguiendo los parámetros de la IPA” (8). La política que lo ocupaba en esta ocasión era la de la institucionalización del psicoanálisis en Paraguay. Dirigidos por Yampey, un grupo de psicoanalistas de la APA vino durante tres años en forma mensual a Asunción; dictaban seminarios, analizaban y supervisaban. Fue durante una de las décadas más violentas de la larga dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989), y en esa coyuntura no fue posible sostener el ISSID, la represión era feroz. En una ocasión la policía apresó e interrogó acerca de sus actividades en Asunción primero a Elsa Díaz de la Greca y luego a Yampey. Fue necesaria la presión internacional para que fueran liberados. Las actividades continuaron desarrollándose a pesar del allanamiento policial que sufrió el local del ISSID, pero este no logró sostenerse mucho tiempo más; sin embargo, los vínculos institucionales y personales se consolidaron. La formación psicoanalítica de las y los profesionales de Asunción continuó y tuvo como docentes, entre otros, a Carlos Vispo, Alfredo Gazzano y Carlos Barredo, destacándose en particular el doctor Barredo, quien vino regularmente a Paraguay durante diecinueve años (Cristaldo, 2009) y el ISSID es, puede decirse, un antecedente de la actual Asociación Psicoanalítica de Asunción (APdeA).

 

 El interés primordial del psicoanálisis

Mario Smulever, en su texto “En memoria”, destaca la actitud general de Yampey, de “no perder de vista el interés primordial del psicoanálisis, oponiéndose a mezquinos intereses narcisistas que podían obstaculizar el cumplimiento de esa meta”. Quizá tras esta misma meta publicó en la década de los ochenta una serie de trabajos técnicos como Psicoanálisis: objetivo, fundamento y técnica (1981), La iniciación en la investigación psicoanalítica (1982) publicado en Asunción por Centro Paraguayo de Estudios Sociológicos (CPES) o el artículo publicado en la Revista de Psicoanálisis, “El carácter del psicoanalista en la tarea clínica” (1988).

Otras publicaciones de esa misma época revelan su constante interés por las cuestiones sociales y culturales y su lectura política ahora atravesada por el psicoanálisis. En 1981 publica El proceso transcultural en América Latina, y con Paidós Psicoanálisis de la cultura, trabajo en el que sostiene que “con la interpretación de los sueños Freud ha proporcionado un modelo privilegiado para comprender no sólo la elaboración onírica, sino también la obra de arte, el mito, la institución religiosa, etc. dada la analogía profunda que existe entre todas estas producciones u objetivaciones psíquicas”. En 1982 aparece Migración y transculturación: enfoque psicosocial y psicoanalítico, publicado por la Editorial Galerna.

Se puede decir que, en sus últimas publicaciones, Trabajos psicoanalíticos (1991) y Freud y su tiempo (1996), establece una conexión entre su pensamiento y el de Freud, y así sostiene que “el psicoanálisis es por derecho propio, psicoanálisis de la cultura, se refiera uno a la experiencia clínica o a los objetos e instrumentos culturales y a las organizaciones colectivas e institucionales. El análisis personal y el análisis de la cultura se complementan y enriquecen mutuamente: los conocimientos derivados del trabajo clínico ayudan a comprender las expresiones culturales y la hermenéutica de éstas aporta al esclarecimiento de la psicología individual concreta” (9).

Podemos decir entonces que a lo largo de su vida, Nasim Yampey nunca abandonó la política. Comenzó su militancia con la revolución febrerista debido a una preocupación por lo social que nunca abandonó. Creía, como Freud, que la psicología individual es al mismo tiempo psicología social y que la clínica del caso por caso se anuda necesariamente con la clínica de la cultura, que no hay psicoanálisis de la singularidad sin psicoanálisis de las masas ya que no hay sujeto sin el otro. Este pensamiento obra a lo largo de toda su trayectoria. Murió en Buenos Aires en el año 2001.

Notas:

(1) APdeA.Sociedad Provisoria de IPA, acceso el 3 de noviembre de 2021, https://www.ipa.world/IPA/IPA_Docs/Sociedad%20del%20mes%20IPA_apdea.pdf

(2) Flecha, Víctor J.: “La revolución febrerista de 1936, Febreristakuérañepu’ã ha jetyvyroguasú 1936 guare”, 2011, acceso el 3 de noviembre de 2021, http://www.cultura.gov.py/2011/05/la-revolucion-febrerista-de-1936/

(3) Céspedes Ruffinelli, R: El febrerismo: del movimiento al partido 1936-1951, Editorial Luxe, Asunción, 1983.

(4) Smulever, M: “En memoria”, Revista de Psicoanálisis, 58 (2), 2001, 539-540.

(5) Yampey, N: “La iniciación en la investigación psicoanalítica”, Centro Paraguayo de Estudios Sociológicos, Asunción, 1982.

(6) Es probable que haya conocido a Guillermo Vidal en la Universidad Nacional de Asunción. Si bien Vidal es argentino se graduó en la Facultad de Medicina de la UNA en 1943, sobre esta época escribió reconociendo al doctor Andrés Rivarola Queirolo (psiquiatra paraguayo) como su primer y único maestro, junto a quien “montamos probablemente, la primera experiencia de psiquiatría comunitaria en esta parte de América (1944-1947)”. Citado en: Alarcón, Renato D.: Identidad de la psiquiatría latinoamericana: voces y exploraciones en torno a una ciencia solidaria, Siglo Veintiuno Editores, México, 1990.

(7) Estudios Psicoanalíticos de Mitos de América Latina, acceso el 3 de noviembre de 2021, http://www.apa.org.ar/capitulos-secretaria-cientifica/estudios-psicoanaliticos-mitos-america-latina/

(8) Cristaldo, María A. et. Al: Historia de Institucionalización del Psicoanálisis en Asunción del Paraguay, 2009, acceso el 3 de noviembre de 2021, APdeA: Historia (apdeapy.blogspot.com)

(9) Yampey, N.: Trabajos psicoanalíticos, Edición del autor, Buenos Aires, 1991.

Bibliografía:

– Cristaldo, María A. et al.: “El psicoanálisis en Asunción del Paraguay”, Revista Crítica, 25, Asunción, 2009, 37-43.

– Smulever, Mario Alberto: “En memoria”, Revista de Psicoanálisis, 58 (2), APA, 2001, 539-540.

– Yampey, N.: El niño que rabió. Poemas infantiles para adultos, Editorial América Lee, Buenos Aires, 1966, 110 p.

– Yampey, N.: “El mito de los gemelos en la cultura indoamericana. Homenaje a León Cadogán”, Revista del Ateneo Paraguayo, 2 (1), 1966, 143-160p.

– Yampey, N.: “Análisis de dos mitos sudamericanos Kurupí y YasyYateré”, Revista del Ateneo Paraguayo, 4 (1), 1969, 77-98.

– Yampey, N.: Psicoanálisis de la cultura, Paidós, Buenos Aires, 1981, 173 p.

– Yampey, N.: Psicoanálisis: objetivo, fundamento y técnica, Ediciones Kargieman, Buenos Aires, 1981, 343 p.

– Yampey, N.: Migración y transculturación: enfoque psicosocial y psicoanalítico, Editorial Galerna, Buenos Aires, 1982, 232 p.

– Yampey, N.: La iniciación en la investigación psicoanalítica, CPES, Asunción, 1982, 217 p.

– Yampey, N.: Trabajos psicoanalíticos, Edición del autor, Buenos Aires, 1991, 254 p.

– Yampey, N.: Freud y su tiempo, Asociación Psicoanalítica Argentina, Buenos Aires, 1996. 197 p.http://www.worldcat.org/identities/lccn-n83185230/

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