Analyticas del Sur. Revista de psicoanlisis en la crtica cultural

Edición Nº 10 • Octubre de 2020 •

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Odio y violencia en el malestar actual

Fernando Kluge

Miembros de la Asociación de Psicoanálisis de Misiones (APM) y la Red de Asociaciones Analíticas y Publicaciones Periódicas (AAPP). Responsable de la Biblioteca Freudiana de Oberá y del Boletín RING! -el despertar de cada uno en red-.

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Andrea Mac Micking. @andremacmickingphoto

 

Lo irreductible y el malestar contemporáneo

La realidad social está atravesada por discursos. Pensar síntomas contemporáneos permite entender, tal y como lo formula Lacan a la altura del seminario 17 El reverso del psicoanálisis (1969-1970), que hoy la brújula ya no son los ideales de ese Otro social victoriano, sino más bien una brújula ligada al plus de gozar en la que el amo moderno ya no es el padre sino el mercado (el que hacer valer el capital antes que la vida en época de pandemia por COVID-19). Discurso capitalista en su faz neoliberal en la que el objeto a se ubica en el cenit social. Objeto introducido por Lacan en el seminario 10 La angustia” (1962-1963), que evidencia la estructura fallida del padre, en tanto ese objeto es irreducible a la simbolización. Lo cual se complementará años después con la concepción del plus de gozar.

 

Irreductibilidad que en Freud figura en “Mas allá del principio del placer” (1920) como lo pulsional ineliminable, indomesticable y que escapa a la educación. Otro modo de pensar lo irreductible: “El malestar en la cultura” (1930), allí dónde señala que hay tensión entre el bien para todos y el bien para cada uno, así la neurosis quedaba en íntima vinculación con la restricción pulsional promovida desde el Otro social, pero que como malestar (siempre inherente) ya mostraba una estructura fallida. Por lo tanto no se trata de nostalgia por lo simbólico de un Otro completo y consistente.

 

Si la época muestra, más que nunca se orienta por el plus de gozar y los ideales ya no atemperan esa pulsión de muerte freudiana, como resultante tendremos a la violencia, siendo así síntoma destacado en la época actual, y un nombre de lo irreductible de la pulsión. Esta faceta está promovida discursivamente desde la “ultra derecha”, tal como señala Jorge Alemán al decir que ésta no se inhibe por imperativos éticos sino que más bien promueve pulsiones narcisistas.

 

Surge entonces la posibilidad de articular tres cuestiones: la violencia -específicamente conectada a lo pulsional-, la pasión del odio (y sus usos) y el pasaje al acto, tres nociones en el marco del rechazo a la diferencia (y su goce).

 

Agresividad y violencia

En este marco vale diferenciar entre agresividad y violencia, en tanto la agresividad es estructural y responde a la constitución del propio yo (sede de pasiones, que no solo pueden articularse a lo pulsional sino también a los registros del lenguaje como sugiere Lacan en el Seminario 1, Los escritos técnicos de Freud (1953-1954)). Hay un cuerpo fragmentado en el niño, de satisfacciones localizadas y por lo tanto parciales. Comparativamente con el animal, el niño humano está mucho más atrasado muscularmente. A esto se le opone que el niño tiene un adelanto mental: puede identificarse a una imagen en el espejo y de esta manera lograr una unidad especular aparente; puede acceder a su cuerpo como un todo a partir de una imagen. O sea que a partir de este nivel imaginario se percibe el cuerpo como unificado, por otro lado los datos de la propiocepción muestran el organismo atomizado. Entonces este estadio del espejo evidencia la naturaleza de la tensión agresiva con el otro, en tanto se fija a una imagen que lo enajena a sí mismo.

 

Del lado de la violencia tomo un fragmento del Seminario 5, Las formaciones del inconsciente (1957-1958), la clase XXVI “Los circuitos del deseo”: “La violencia es lo esencial en la agresión, al menos en el plano humano. No es la palabra, incluso es exactamente lo contrario. Lo que puede producirse en una relación interhumana es o la violencia o la palabra. Si la violencia se distingue en su esencia de la palabra, se puede plantear la cuestión de saber en qué medida la violencia propiamente dicha -para distinguirla del uso que hacemos del término de agresividad- puede ser reprimida, pues hemos planteado como principio que sólo se podía reprimir lo que demuestra haber accedido a la estructura de la palabra, es decir, a una articulación significante»(1)

 

Esto conecta con lo que precisaba del malestar actual, en tanto puedo hipotetizar que hay mayor violencia –que no sigue un orden- cuando hay mayor increencia en el significante, y cuando menos un individuo se hace representar por ese significante.

 

Pasaje al acto

En el Seminario 10 Lacan va a diferenciar acting out de pasaje al acto, en tanto ambos son posibles respuestas a la angustia. Lo hace en el capítulo IX retomando el caso de la joven homosexual de Freud y la expresión “dejarse caer” (niederkommen Lassen) como correlato del pasaje al acto, donde el sujeto se mueve a evadirse de una escena, separándose del Otro, allí donde es portador de la palabra en tanto hay una estructura de ficción. El acting out lo ubica del lado de lo demostrativo (toda la aventura de la joven homosexual con la cocot, que exhibe ante los ojos de otros), que se dirige al gran Otro y comienza a compararlo con el síntoma, en tanto llama a la interpretación, aunque remarca que el síntoma está conectado al goce.

 

Entonces la diferencia entre pasaje al acto y acting out se relaciona a si hay lazo o no entre el sujeto y el Otro. En el acting out hay una escena en relación al lugar simbólico del Otro incluido en una trama discursiva, en el pasaje al acto hay ruptura, discontinuidad y una dimensión del tiempo en lo cual se pasa del instante de ver al momento de concluir, quedando el tiempo para comprender a posteriori. Ahora bien, Lacan apela en diferentes momentos del seminario al término “ventana” (por ejemplo en relación a la escena de los lobos en el caso del “Hombre de los lobos”) y alude con ello principalmente al marco y escena fantasmática. Entonces caer de la escena en el pasaje al acto es atravesar el fantasma, implicando que la estructura ficcional del sujeto quede desarticulada y a un paso de lo que Lacan llama el “mundo real” (el que se habita a partir de lo fantasmático). El pasaje al acto supone entonces un atravesamiento salvaje y radical del fantasma, en el que el sujeto coincide con el objeto a, en tanto éste cae, como resto.

 

Odio al Otro goce: la guerra contra las mujeres (Rita Segato)

Planteadas estas ideas de violencia y de pasaje al acto en relación a un desgarro en el lazo con el Otro, es interesante complementar la violencia contemporánea anudada a la pasión del odio. En el año 2019 llevamos a cabo en el Instituto Sigmund Freud, instancia de la Asociación de Psicoanálisis de Misiones, un curso breve titulado “Sexualidades-más allá del binario de género-“. Temática que permite al psicoanálisis dialogar con fenómenos sociales (en este caso movimientos feministas) conectados al campo del derecho. En la clase de apertura trabajamos el texto “La guerra contra las mujeres” de la antropóloga brasilera Rita Segato, donde ella sitúa la violencia en el marco de la fase apocalíptica del capitalismo y sostiene que anexo a esta acumulación de capital también se juega el dominio sobre el cuerpo y la voluntad del otro, del otro femenino, otro mujer. A esto denomina el eje vertical del crimen contra la mujer. Allí dice, los crímenes ponen en juego esto que en el psicoanálisis vamos a pensarlo como odio al otro goce. O sea que el sexismo, el rechazo a la diferencia (expuesta según Segato por la mujer) es aniquilado, dominado y sometido. Miller utiliza el término sexismo en la clase “Racismo” del curso Extimidad para plantear que hay un racismo moderno, o sea del racismo en la época de la ciencia, que busca una universalización, una uniformidad del modo de gozar, pero que para lograrlo paradójicamente debe segregar la diferencia. Pero justamente ahí está el límite: no se pueden universalizar los goces, las satisfacciones pulsionales. Entonces ese odio al goce del otro es el odio al propio goce, en tanto cada uno es racista de sí, quiere desconocer algo (pasión de ignorar) como muestra Freud en la constitución del yo en el texto “La negación”. Entonces la pasión no solo es expresión de lo pulsional sino que pone en juego goces excluidos. Enrique Acuña en “Vidas pulsionales –escribiendo X-” destaca que cuando el avance del neoliberalismo genera más desigualdad es la ocasión para el ascenso a los extremos de la pasiones (amor, tristeza… y también odio), y así esos procesos segregativos aparecen más violentamente. El odio es el tono afectivo y el recurso político que mejor señalan la ruptura del neoliberalismo y la ultra derecha con aquello que Freud señalaba como necesario para que haya un “nosotros”: la restricción pulsional. A más promoción del yo, más odio y violencia contra el otro.

 

Segato muestra que la violencia hacia la mujer tiene un dimensión horizontal donde lo sexual es un medio pero no el móvil: de someter la voluntad, el goce de una mujer, sería una manera de ingresar a la cofradía masculina (que ella afirma tiene tintes mafiosos), de afirmar una identidad macho en base al sacrificio hecho con el significante “cuerpo de la mujer”, ingreso a la cofradía que se vale de actos homicidas y que demuestra que no hay representación de esa masculinidad vía el significante. Evidencia a su vez que ninguna identidad se afirma si no es por rechazo a la diferencia, en este caso al nivel del goce. Y es sobre ello lo que recae el odio. Afecto que Miller en “Sobre fenómenos de amor y odio en el psicoanálisis” ubica como una respuesta varonil hacia las mujeres en tanto que no dejan de hacer surgir la falta en el propio hombre, allí es factible de ubicar una fractura del fantasma, ante la cual ubicaba la posibilidad de que el sujeto responda desde el pasaje al acto violento.

 

Orientaciones

Si he ubicado la violencia como un nombre de lo irreductible y el pasaje al acto en el marco de un caída del Otro, a la vez que puede expresar el odio a la diferencia, tomaré como orientación un comentario hecho por Verónica Ortiz del seminario de Enrique Acuña “El Otro del desengaño”, que se llama “Acción del significante”. Allí leo que la clínica apunta  a una captación por el sesgo de la acción del significante y del acto analítico. Dice textualmente: “De la angustia se sale con la acción, dice Lacan. Pero no se trata de una acción en la realidad de la vida del analizante, se trata de que el analista promueva la acción de un significante que va a tender hacia la pasión de un significado. La acción significante- no la acción motora- culmina en la causa del deseo. Esa acción está sostenida en un fantasma ($◊a) que habrá que atravesar para que haya deseo, para que el deseo se realice como potencia”. (2)

Se trata entonces como analista de no “dejarse caer” de la escena analítica respondiendo a ideales de época –como por ejemplo restituir el modo de gozar ante el desgarro del fantasma- o desentendiéndose del contexto político. El analista se ubica en posición de objeto a, neutro a las pasiones que pueden jugarse en lo transferencial,  sosteniendo una pregunta por el deseo y apelando a la acción del significante, una acción que reste al acto violento y en su lugar abra a la pragmática de un deseo, no sin orientarse por la angustia y el síntoma. Clínica analítica en respuesta a lo contemporáneo y en un contexto político de derecho a la palabra.

 

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Texto ampliado y reescrito en función del trabajo presentado en las III Jornadas de la Red de Asociaciones Analíticas y Publicaciones Periódicas (Red AAPP): “En el curso de la angustia – el psicoanálisis con los afectos”, CABA, 7 de septiembre de 2019.

Notas:

(1) Lacan, Jaques. El seminario, Libro V: “Las formaciones del inconsciente”. Página 467 y 468.

(2) Ver en https://seminarioenriqueacuna.com/2019/07/24/accion-del-significante-comentario-de-veronica-ortiz/

Bibliografía:

– Freud, Sigmund: “Más allá del principio del placer” (1920) en Obras completas. Tomo III. Trad: Luis López Ballesteros. Biblioteca Nueva. Madrid.

– Freud, Sigmund: “El problema económico del masoquismo” (1924). Op cit.

– Freud, Sigmund: “La negación” (1925). Op Cit.

– Lacan, Jacques: El seminario, Libro 5: “Las formaciones del inconsciente”, Paidós, Bs As. Argentina.

– Lacan, Jaques: El seminario, Libro 10: “La  angustia”, Paidós, Argentina.

– Lacan, Jaques: El seminario, Libro 1: “Los escritos técnicos de Freud”, Paidós,Argentina.

– Acuña, Enrique: “Acción del significante”, Seminario anual El otro del desengaño, Clase 7, 20 de julio de 2019. Bs As. Argentina. Comentario: Verónica Ortiz. Disponible en: https://seminarioenriqueacuna.com/2019/07/24/accion-del-significante-comentario-de-veronica-ortiz/

– Acuña, Enrique: “Vidas pulsionales –escribiendo x-” en Vidas pulsionales (Enrique Acuña Comp.), El ruiseñor del Plata, Argentina, 2018.

– Miller, Jacques-Alain: “Racismo” en Extimidad – Los cursos psicoanalíticos de Jacques-A. Miller. Paidós, Bs As, Argentina.

– Miller, Jacques-Alain: “Sobre fenómenos de amor y odio en psicoanálisis” en Introducción a la clínica lacaniana, RBA ediciones, Madrid, España.

– Ortiz, Verónica: “Desapasionarse, con el psicoanálisis” en revista Frixiones –entre el psicoanálisis y la cultura-, Nro. 8-9, Año 7, Ed. El Ruiseñor del Plata, Misiones, 2019.

– Segato, Rita: “La guerra contra las mujeres”, Ed. Prometeo libros,Bs. As., Argentina.

– Alemán, Jorge: “Capitalismo: odio, ultraderechas y responsabilidad”. Disponible en: https://puntodeemancipacion.com/2020/06/07/capitalismo-odio-ultraderechas-y-responsabilidad-por-jorge-aleman/

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Analytica del Sur Número 1. Aparición en web: julio 2014.

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