Analyticas del Sur. Revista de psicoanlisis en la crtica cultural

Edición Nº 2 • Diciembre de 2014 •

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Moisés y su significación

Ernst Sellin, fue biblista, representante de la escuela exegética alemana y autor del libro Mose und seine Bedeutung für die israelitisch-jüdische Religionsgeschichte (Moisés y su significación para la historia israelita y judía), referencia de la que se vale Freud para poder sostener la temática de una muerte de Moisés que habría sido un asesinato. A partir de su interpretación bíblica de Oseas, Sellin, con su doble formación, biblista y arqueólogo, presenta su conjetura: Moisés fue asesinado por el pueblo judío. Presentamos aquí un extracto del libro de Sellin, escrito en 1922. Se trata del mismo que comenta el Sr. André Caquot, profesor titular de Religiones semíticas comparadas, en la clase del 15 de abril de 1970 “La feroz ignorancia de Yahvé”, del Seminario Libro 17 El reverso del psicoanálisis de Lacan.

Ernst Sellin

(1867-1946), teólogo protestante alemán, enseñó en la Facultad Evangélica de teología en Viena entre los años 1908-1913, en la Universidad de Rostock desde 1908 a 1913, en Kiel durante 1913-1921 y en Berlín desde 1921 a 1935. Fue pionero en la aplicación de la arqueología a las ciencias bíblicas y participó de excavaciones en Palestina. Como teólogo se ocupó de temas del Viejo Testamento e incluso intentó integrar ideas de Freud a su teología.

Sergio San Martín
Escultura en metal.
www.sanmartinesculturas.com.ar

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Capítulo 1, Presentación (p.31) (1)

Llegamos al problema que concierne a nuestro trabajo propiamente dicho, pero no podría ser resuelto sin una explicación de las dos cuestiones tratadas aquí. En efecto, como lo hemos visto en el parágrafo 2, para Oseas la historia final es un retorno sublime, intensificado, de la prehistoria. Si sabemos esto entonces conservaremos sus orientaciones. Y el conjunto lo confirma plenamente.

 

Parte 3 (1, 2,3: Prehistoria del pueblo en la Era de Moisés) (pp. 43 y sq)

El tercer resultado que es necesario ubicar en la tradición de Oseas respecto a la prehistoria de su pueblo, que es de gran alcance, no ha sido hasta el presente ni considerado ni pensado como posible. Se trata de: Moisés, el fundador de la religión, no era solo un maestro que aporta a su pueblo el conocimiento de la ley (Torah), de la palabra de su Dios. No, él es también un mártir de la fe que ha dado su vida, que se ha comprometido y ha sido asesinado por su pueblo.

 

Tres pasajes ponen en evidencia de manera indiscutible este punto.

(a) Comencemos con el pasaje que en primer lugar me llevó a este descubrimiento, aunque el hecho no surja más que con dificultad: Se trata del pasaje 5,1, ya tratado dos veces en el primer parágrafo pero en otro contexto.

Escuchad esto, sacerdotes, y presten el oído, Jueces (2) de Israel,

Y tu casa del rey, oíd. Porque para ustedes vale la sentencia del tribunal

Vosotros habéis sido una trampa para Mizpa y una red tendida sobre el monte Tabor.

Y ellos han cavado profundo la fosa de Schittim, y yo soy un señuelo (trampa, señuelo) para todos ustedes.

Se supuso sin razón, pero ya hemos visto que aquí Oseas polemiza contra las maquinaciones cultas o políticas de sus contemporáneos; o a causa de los paralelos 6,7ss-12,12, solo se puede tratar de un ajuste de cuentas histórico, consecuencia de espantosos pecados antaño cometidos en los lugares anteriormente citados, que continúan teniendo efectos y que deben encontrar en el presente una merecida punición: se trata de la masacre de Efraín en los bordes del Jordán por la gente de Giléa proveniente de Micpa, del sacrificio de los hijos de Chamor en Sichem, y por fin del pecado de Schittim, vuelto a traer en los Números 25,1ss.

A esto no se puede más que oponer que la casa del rey fuera responsable de esos pecados, porque en esa época ella aún no existía. Esto se comprende mucho mejor a partir de la interpretación de la historia propuesta por Oseas. Para él, los reyes actuales son los herederos de los pecados y de la maldición del anciano Sarim, tal como nos es presentada particularmente en 9,15; y la generación actual debe arrepentirse de todos los pecados cometidos en el curso de los quinientos años de la historia de Canaan.

 

Pero en la última de estas tres reminiscencias algo no va. El Jahvista referido en los Números 25,1, 2, 4, que Israel sería entregada a la prostitución en Schittim con las mujeres moabitas, que habrían pedido al pueblo que sacrifiquen sus dioses aquienes les agradaba adorar. Como castigo Moisés habría ordenado empalar a los jefes del pueblo, con el fin que sea desviada la cólera divina. La Elohista, a la cual Oseas está siempre próximo, cuenta en relación a este acontecimiento (cf. 9,10-13, también en Jueces Números 25, 3, 5) que el pueblo ha participado en el culto licencioso de Baal Peor en Canná, lo que habría desencadenado la cólera de Yahvé. Y Moisés habría ordenado a los jueces de Israel asesinar a aquellos que se hayan comprometido con Baal.

En la actualidad falta la continuación de estos dos relatos; solo se ha conservado el de la transmisión de P. (3) en el versículo 6-15. Hasta aquí siempre se supuso sin otro comentarios que el de los dignatarios o aun de los jueces habían ejecutado la orden. Pero el texto no dice ni una palabra y P supone lo contrario. Por esto es que Gressmann (p.127, nota 1) se ha dado cuenta de una laguna. Él la completa diciendo que los dignatarios o los jueces se habrían rehusado a ejecutar la orden de Moisés. En ese momento los levitas se habrían puesto al servicio de Jahvé, habrían provocado un baño de sangre entre los herejes para expiar los pecados, y la plaga habría cesado. Veremos que esta hipótesis conserva algo del relato eloístico más antiguo.

 

Pero algo no responde a la hipótesis de esta tradición en palabras de Oseas. Sin embargo se trató de una orden de Moisés. Si de una forma u otra habría sido ejecutada, entonces tendríamos aquí un hecho único en su género pero que es omitido, en nombre de la habitualy completa correspondencia entre Moisés y Oseas: en efecto Oseas habría condenado el baño de sangre ordenado por Moisés, lo habría juzgado como un crimen y habría proferido la maldición, como para todos los crímenes que habrían causado las tribulaciones del pueblo. Porque está completamente excluido pensar aquí, como se lo hace generalmente, en la apostasía en favor de Baal Peor, de la cual se ha dicho que el populacho es encontrado culpable según el J. y el E.; tanto por los apóstrofes como por la analogía de los dos casos citados, a la inversa, se trata aquí de un crimen de sacerdotes y de dignatarios cometido ya sea sobre el pueblo o sobre algún otro. ¿Cuál fue entonces el crimen?

Examinando ese pasaje una primera vez, me vino la idea de que la continuación de la antigua transmisión supuesta por Oseas debía ser conservada tal como Gressmann la ha demostrado y establecido en muchas versiones en las correcciones insustanciales de P…, es decir en los versos 6-15. Se cuenta en este verso que, a causa de una plaga, Moisés y el pueblo –pero no se puede presumir de la ejecución de la orden de Moisés dada precedentemente- se largan a llorar en la puerta de la tienda sagrada, un hombre descendiente de los hijos de Israel públicamente,a los ojos de todos, entra en la tienda, y allí consuma la relación conyugal con una madianita. Pinhas, hijo de Aaron, lo ve, toma una jabalina, va a la tienda del matrimonio, traspasa a los dos durante su abrazo de un solo golpe, y por este acto la apostasía es expiada. Mientras que son asesinados veinticuatro mil, la plaga cesa repentinamente.

 

Debemos preguntarnos si en esta historia elaborada según el sentido y espíritu del escrito sacerdotal no habría materia para proporcionar la parte faltante del relato más antiguo. Actualmente se dice que el hombre asesinado es un simeonita de nombre Zimri, pero una vez más Simeon ha debido servir de chivo expiatorio, como dice en el Génesis 49,5 34,25, para la gente de costumbres ligeras de la que se habla en Jueces 9,4 -la mujer madianita lleva el nombre explícito de la vergüenza, Kozbi. Pero ya Gressmann había quedado estupefacto al ver que veinticuatro mil hombres hubieran de morir, mientras que el asesinato de un jefe habría bastado para ahuyentar la plaga: de ahí dedujo que un baño de sangre había sido cometido por los levitas. ¿Pero no hay algo más elocuente en el sustrato de este relato? ¿Quién sino Moisés poseía una mujer madianita? Cf. Éxodo 2,21, Números 12,1.

 

¿Quién otro excepto él le ha rogado a Jahvé querer matarlo a causa del pecado de su pueblo? Cf. Éxodo 32,32. ¿Y qué muerte sino la suya pudo liberar al pueblo de una plaga tan espantosa y así salvarlo? Cf. Éxodo 2,21, números 14,12. En este caso, según el antiguo relato, los jueces o los dignatarios se habrían rehusado a ejecutar la orden de Moisés y a matar a los herejes; pero los sacerdotes habrían vuelto su lanza y vertido sobre él la falta. Aloise cautiva sufriendo – una muerte mártir de la mano del sacerdote. Ahora se comprende de pronto la sentencia de Oseas 5, 1ss, sobre este asesinato espantosamente sanguinario.

 

(b) Aunque en primer lugar esto no era más que una suposición, de otro pasaje 9,7-14, iba a venir una certeza. Sea de las corrupciones del texto en los detalles, sea que el verso 9,9b introducido en el verso 8,13 hubiera hecho estallar el contexto inmediato, había un impedimento en que sea reconocido que tenía relación con una gran estrofa.

La Estrofa comienza con una proclama solemne que anuncia el próximo castigo. ¿Por qué? La descripción nos introduce inmediatamente en lo vivo del sujeto. Se trata de una viva querella entre alguien que es descripto como Hanavi (4) y el pueblo: él es insultado como demente, acorralado por todos lados; y allí se utiliza la misma expresión utilizada durante el crimen de Schittim en 5,1: “Ellos han cavado profundo la fosa”. Según la interpretación habitual la estrofa se interrumpe aquí. ¿Pero este gesto por sí mismo amerita tanto las maldiciones, al punto de tender una trampa a alguien? Que se lo haga prisionero no lo sabemos aún en 9,7-9. Ni de qué se trata. Según la interpretación corriente se trata de Oseas mismo: esta sería la única vez en el libro que se calificaría a sí mismo de Nabi (6). También la única vez que hablará de persecuciones sufridas personalmente. ¿Pero no es suponer algo imposible de creer, que Oseas, por algunas ofensas y persecuciones, pensaría en un juicio debiendo herir a Israel? ¿Cómo él solo podría oponerse a Israel? Otra es la actitud de Jeremías, quien limita su maldición, 11,18 hasta 12,6, a los habitantes de Anatot, que verdaderamente quieren su vida, cf. 18,18ss.

¿Puede la palabra ser tomada en un sentido colectivo?

 

Pero Oseas no habla de otros profetas de su tiempo (4-5 corresponderían a Glose), y la viva descripción del verso 7ss ¿no conduce más bien a la persecución de la que literalmente un solo individuo ha sido víctima? Siempre que la estrofa se interrumpe en el verso 9 se debió elegir esta interpretación. Pero ella tiene una continuación. El verso 10 describe la promesa hecha a Israel cuando fue llamado, luego ha devenido un monstruo por el hecho de su apostasía en favor de Baal Peor y de su prostitución. En el origen del verso 13 ha debido ser relacionado directamente. En testimonio después la primer palabra del verso 13, que se encuentra aún hoy perdida en el contexto -al principio del verso 11- pero después el verso 13 es la antítesis directa del verso 10 (cf. el Rahiti en los dos). Mientras que interrumpe de manera inadmisible la maldición coherente con los versos 11:12:14. Pero entonces el verso 13 es justamente en el que viene a concluir la descripción de la persecución del verso 8s. Es verdad que su texto está un tanto corrompido y que se lo intenta corregir en vano hasta el presente. A continuación de Hoonaker y de otros, he aceptado en mi comentario leer Letsor chetoulah en lugar del sin-sentido Latsayid chat lo, sobre la base de los Setenta. Solo entiendo de manera más simple la primera mitad del verso: es necesario leer Karoch naturalmente, “como cambiante planta venenosa”, con una inversión de consonantes más bien que Kaacher, y entonces tenemos uno de los más bellos ejemplos de contraste en cuanto a los racimos y los higos precoces.

 

Pero si la primera corrección es exacta, nos reencontramos como en el verso 8s, en una escena de caza en la que aún no se ha expuesto a la presa a la muerte. Pero que sea en uno u otro versículo, la presa no debe ser la misma, a saber “el profeta”. ¿No se debe leer ahora Hunavi en lugar de esos caracteres insensatos Habenaveh? La palabra Banav introducida por Setenta en este lugar no es posible por la sencilla razón de que vuelve al final del versículo b. ¿Quién puede ser entonces el profeta del martirio del cual se trató a lo largo de toda la estrofa? Obviamente que es el aludido también por Oseas en 12,4 bajo este vocablo. ¿Pero no somos llevados ahora a lo que sugiere 5,2 automáticamente, leer Bashitim en lugar de 211, istata, palabra cuyo significado (“hierros”) en hebreo no está documentado e incluso excluye toda intención de “hostilidad” de la palabra precedente?

 

En el verso 131, donde se escribe “Israel” originalmente, como lo indica la letra Lamed delante de Hotsi, está dicho que Israel igualmente ha hecho salir “los hijos” del profeta para estrangularlos: por ahora no hemos de decidir si se trata de sus hijos o de sus discípulos y compañeros, los Neviim, de quienes hemos escuchado hablar en 6,5-12,11.

Luego viene la más terrible maldición que se encuentre en todo el libro de Oseas (verso 11;12;14). Acá nos confirma que se trató del crimen más grande que jamás haya cometido Israel. A causa del asesinato de su profeta, el pueblo deberá alcanzarse, afectado por una absoluta esterilidad.

 

Resuena entonces la estrofa de importancia capital

Que vengan los días de aflicción, que vengan

los días de represalias. Israel gritó

como una mujer que da a luz;

Loco es el profeta, insensato el hombre inspirado

A causa de la enormidad de tu falta y de la intensidad

de la hostilidad

Efraín estaba al lado de la tienda del profeta

Puso trampas en todos los caminos.

En Schittim la mansión de su Dios. Han

Cavado profundo la fosa

Al igual que los granos en el racimo, encontré a Israel

Como primeros higos en la higuera, vi

vuestros padres

Llegaron a Baal Peor. Y se condenaron a la vergüenza

Y por sus fornicaciones cayeron en

la abominación

Vi a Efraín tal como planta venenosa,

el profeta fue puesto como presa de caza

E Israel hizo salir a sus hijos para estrangularlos

Que su muchedumbre eche a volar como aves trastornadas

Que los partos sean pasado, el seno materno

Y los embarazos!

Incluso si educan sus hijos. Yo los privo de

sus niños, que no haya más humanos

Pero también los maldigo, si los acecho

Dalos a Yahvé lo que tu quieras!

Dale desnudos senos estériles y pechos secos.

 

La admirable coherencia de esta estrofa muestra la precisión de la reconstrucción. Oseas conoce en su forma original el desenlace de esta estrofa. Números 25,3.5, sabe que su pueblo, luego de su apostasía en favor de Baal Peor, ha matado pérfidamente a Moisés en Schittim, en el santuario de su Dios, porque él había exhortado a hacer penitencia y había reclamado la expiación. Es probable que su hijo haya debido morir con él; el conjunto es una descripción incomparable, trágica y conmovedora.

 

(c) Aún en otro pasaje tenemos la misma certeza del sujeto de la pasión de Moisés, de 12,14 hasta 13,1. Sin duda la comprensión exacta del texto está oscurecida aquí por pequeñas alteraciones, por falsas subdivisiones de parágrafos y por la inversión de un versículo; pero lo que está en el texto original es aun constatable. El verso 14 no documenta más que a Jacob, quien huyó a casa de los paganos y se convirtió en siervo para obtener una mujer, pero habla de Yahvé, quien liberó a su pueblo de la servidumbre por un profeta, de cómo él lo llevó para protegerlo. Las tres primeras palabras del verso 15 están bastante dañadas en T. M. Describen la ingratitud de Efraín; están para reconstruir con la ayuda de Setenta, como Martiá ha hecho correctamente lo esencial. El objeto que eleva la cólera de Efraín y provoca su amargura no debe ser Yahvé (sea el sufijo de la primera persona), sino el profeta (sea el sufijo de la tercera persona), porque Yahvé jamás está tan cercano de Marar, mientras que “el profeta” es el sustantivo más próximo. Así, en el verso 15b, que no tiene sentido en su lugar actual, se ve que aún no ha sido cuestión de sangre para Efraín, debe ser ubicado detrás de 13-1. De este modo uno de los textos más atormentados de Oseas encuentra una explicación muy simple.

Ya he constatado en mi comentario que la palabra Hou en 13,1 no puede estar referida a Efraín: en Oseas éste jamás entra en oposición a Israel, que sin embargo es una parte pero siempre está al contrario en paralelo. Entonces con Hou se trata de nuevo del “profeta”. En consecuencia es necesario leer Nassi, que es la denominación del jefe de la tribu o del pueblo en antiguos tiempos, (cf. 22, 27, y también Números 24.14 etc. Para Acham, cf. 10,2 -Ps. 34,22s -Prov. 30,10. Ver particularmente Samuel 3,27: “El expió por Baal” significa ahora “Para la apostasía en su favor. En cuanto a Yamot: “El fue asesinado”, cf. Génesis 42.20 -. Éxodo 21.12.15 -Deuteronomio -Isaías 13.10 -19.11 etc. 12.151) se le vincula perfectamente, solo que aquí, como a menudo en Oseas, la palabra de Yahvé, que primitivamente se dirigía directamente a su pueblo, está en tercera persona durante la lectura pública, cf. verso 14a. Se debe traducir:

Pero por un profeta lo he hecho salir Israel

de Egipto

y por un profeta él ha sido protegido

El profeta:

Efraín lo ha encolerizado. Israel lo ha amargado

Tanto tiempo como Efraín ha pronunciado mi ley

(Torah) ha sido príncipe de Israel

Sin embargo él ha expiado por Baal y ha sido muerto

Dejaré caer su sangre sobre ti. Y deberás

dar cuenta de su proximidad.

 

Esta estrofa añade un nuevo trazo al cuadro descripto hasta aquí. Aquí nos encontramos con alusiones a numerosos actos hostiles, como en la tradición del Pentateuco. Moisés sufrió a manos de Aaron y Myriam, Nadab y Abibu, como de Coré, Datait y Abiram, y pero también del pueblo entero (cf, particularmente los Números 144, etc.); pero no han hecho vacilar su lugar de jefe.

A diferencia de 9, 7ss, en que teníamos un elemento de la tradición más antigua, si nos referimos a los Números 25,8 se nos dice que ha sido asesinado, víctima de su deuda por la apostasía en favor de Baal. Vemos que este trazo de la tradición mosaica más antigua se volverá un grano de donde saldrá una rica semilla.

 

No podremos ignorar el gran alcance de nuestros resultados. Quiero hacer hincapié aquí en el hecho de que jamás la leyenda lo habría podido inventar libremente, y que debe ser calificada con certeza de histórica. La tradición se ha esforzado en no retocarla ni silenciarla. A través de ella, en efecto, se refleja el crimen original. De igual modo resalta la descripción deuteronómica Deuteronomio-Isaías 34,5, que la verdadera muerte de Moisés fue una muerte violenta; y aunque su fuerza vital no fuera agotada hacia 7, él simplemente debía morir “según la palabra de Yahvé”, porque invirtiendo exactamente la leyenda antigua de Meriba, se suponía la cólera de Yahvé contra Moisés a causa de la in-creencia del pueblo, cf. 1,37 -4,21s – 32,51. Números 20,12, después de lo cual habría jurado que Moisés no atravesaría el Jordán.

Después de todo, hemos dado a las etapas de la vida del fundador de la religión una bella conclusión de reconciliación, ya que Dios en Nebo o Pisga le había dejado echar un vistazo a la Tierra Prometida.

 

El lugar donde murió ha sido dejado en la oscuridad: “Allí, en tierra Moab” se localizaba su tumba de forma imprecisa. “Frente a Bet Peor”, pero jamás alguien la ha conocido. Debo decir que para un fundador de religión es algo singular. Veremos que la tradición de su muerte como mártir ha sido mantenida por los profetas a lo largo de los siglos.

 

Es de suma importancia que, en el plano histórico, se tenga la seguridad de que los esfuerzos de Moisés hayan sido refutados por sus contemporáneos: finalmente, conducidos por los sacerdotes, parecen haberse desviado de él, conservando lo que convenía para su óptica, y rechazando lo que era de otro modo. La época en que Israel hablaba la ley (Torah) de Jahvé había concluido desde Schittim según 13,1. Fue también rechazada según 4,6, y devino algo incomprensible según 8,12, a pesar de su simplicidad y claridad en 6,5 ella no era adecuada para la nueva cultura o medioambiente. Si ya era desastroso para la joven religión el no haber podido soportar la prueba de su primer reencuentro con la religión natural de Canaan, e incluso haber sucumbido, esto fue peor aun, el desembarazarse definitivamente del fundador de la religión y de sus molestas exhortaciones.

 

En consecuencia, debemos concebir la verdadera religión de Moisés, la creencia en un solo dios moral, como la propiedad de un pequeño círculo en el seno del pueblo. No esperemos entonces reencontrarla en el culto oficial, en la religión de los sacerdotes o en la creencia del pueblo. Solo podemos contar con que resurja aquí o allá una chispa de la llama espiritual encendida antaño por Moisés, que sus ideas no sean completamente apagadas, y que hayan influenciado aquí y allá, la fe y la moral, hasta que, tarde o temprano, bajo el efecto de un evento particular o de figuras líderes, ejerzan su influencia sobre grandes masas populares.

 

A priori, la historia de la religión de la antigua Israel se considera bajo este ángulo. El que quiera construir la religión mosaica, tal como se nos presenta en los documentos históricos de la vida del pueblo en los primeros cinco siglos de la historia de Canaan, cometería un grave error metodológico. Son muchos los que así han procedido!

Sobre la base de lo que hemos encontrado en Oseas, ¿Cuál pudo ser la verdadera religión de Moisés?

Solo hemos de responder con certeza que contiene la voluntad divina grabada en la piedra, como dice el Decálogo elohístico tal como Oseas ha interpretado, que existe un solo Dios que no tolera ninguna otra divinidad, al cual no representamos en imágenes, que ha salvado a Israel de Egipto, y que exige la entrega total del corazón, el amor y la obediencia a sus requerimientos éticos con respecto al prójimo. En virtud de esta voluntad divina Moisés, el Profeta, ha querido simplemente hacer de Israel una comunidad elegida, diferente de los otros pueblos, y bajo estas banderas ha querido establecer una alianza de tribus.

 

La célebre frase “Yahvé el dios de Israel. Israel el pueblo de Yahvé”, solo ha tenido para él un valor limitado, en el sentido en que Israel era verdaderamente obediente y fiel a Yahvé, porque en caso contrario se volvería su mayor enemigo. Es difícil de asir hasta qué punto tenemos derecho a hablar con Oseas de un culto de Moisés: Probablemente él lo habrá imaginado, limitado a los sacerdotes y a las bendiciones, como a la articulación de los mandamientos de Yahvé. Es posible que haya estimado legítima la fiesta de Pascuas, porque en ese momento no se trataba de un sacrificio sino de una comida comunitaria. Naturalmente la dirección de la comunidad para él debe ser colocada en manos iluminadas e inspiradas.

 

Los sacerdotes eran legítimos solo en la medida en que proclamaran la ley (Torah) de Yahvé 4,6. También podríamos concebir, siempre en Oseas, un rey dotado de poder carismático, pero Israel no lo tenía, y solo tenía rebeldes contra Yahvé 7,7 -9,15. Dios mismo quería tener en sus manos la conducción de su pueblo por intermedio de gente elegida y armada por él. La meta es establecer una comunidad de amor indisociable entre Dios y su pueblo, sin ninguna instancia intermedia que perturbe sus vínculos de corazón; una relación así solo es conocida bajo el matrimonio.

Estos son los trazos fundamentales de la religión que Oseas ha defendido como un legado de Moisés.

 

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Traducción: Inés García Urcola.

Texto extraído de la revista Conceptual-estudios de psicoanálisis- Nº 15; Ediciones El Ruiseñor del Plata -Asociación de Psicoanálisis de La Plata, Octubre 2014. Por acuerdo editorial con la revista Conceptual –Estudios de Psicoanálisis

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Notas:

(1) – Ernst Sellin,Mose und seine Bedentung für die israelitsch –jüdische Religionsgeschichte (Moisés y su significación para la historia israelita y judía). Leipzig. 1922. El pasaje traducido fue extraído del capítulo 1, “La tradición mosaica en Oseas”, partes 1 a 3. (2) – N. de T.: Sellin ha remarcado ciertas palabras para indicar su traducción problemática. Aquí se han puesto en itálicas. (3) – N. de T.: las letras reenvían a los siguientes textos: J: Javhista: Según el nombre de Jahvé y de su promesa a los Patriarcas. Es una obra de síntesis de tradiciones y de santuarios. La temática es que el hombre está próximo a Dios, pero la mujer es seductora. (Tradición de las tribus del sur). E: Elohista: Texto más tardío (tradición de las tribus del norte). La temática es la conservación del legado dado a Moisés para el pueblo (ley). El texto vuelve hacia la tradición mosaica. P: Escritos sacerdotales o Código de sacerdotes: A partir de la caída de Jerusalem. D: Deuteronomio: Se preocupa por la salvación. J.E.P.D: Estas cuatro fuentes son llamadas tradicionales. Conservan un recuerdo de Moisés. Freud también utiliza estas referencias en “Moisés y la religión monoteísta”. TM: Texto Masotérico (se opone a Setenta). (4) – N. de T.: Hanavi: fonetización de la palabra hebrea “profeta”. (5) – N. de T.: palabra hebrea, significa profeta.

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Analytica del Sur Número 1. Aparición en web: julio 2014.

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