Analyticas del Sur. Revista de psicoanlisis en la crtica cultural

Edición Nº 6 • Julio de 2017 •

universales
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El malentendido mediático

Apuntes de un invitado en problemas

cuando tanto río pasó sobre lo amable…
Primavera 2016

Carlos Giordanno

Profesor Titular de Metodología de la Investigación Social y de Talleres de Tesis - Facultad de Periodismo y Comunicación Social - UNLP. Director del Instituto de Investigaciones en Comunicación (IICom) - FPyCS/UNLP. Secretario Ejecutivo del Instituto de Investigaciones en Educación Superior - FOLP/UNLP.Investigador del Instituto MALVINAS (FI/UNLP). Miembro del Centro de Ex soldados Conscriptos combatientes en la guerra por las Islas Malvinas (CECIM-La Plata).

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Marcel Duchamp
50 cc de aire de Paris
El original se hizo en París en diciembre de 1919. La réplica se llevó a cabo bajo la dirección de Marcel Duchamp por la Galería Schwarz en Milán en 1964 y es la cuarta versión de esta confeccionada.
Bulbo de vidrio de 50 cm3 en una caja de madera. 14,5 x 8,5 x 8,5 cm

Los diálogos públicos (esas representaciones algo guionadas, algo ensayadas, pero sin certeza sobre el texto ni de los posibles retruques) constituyen oportunidades de comunicación. Eso. Obviedades.

Las proveniencias de los receptores, sus intencionalidades manifiestas y las no tanto, el complejo espacio-ambiente, las luces-sombras de la escena, la potencia concreta de la amplificación sonora, la extraña interconfidencialidad de los enfoques de cada dialoguista, el horario de comienzo y la inevitabilidad administrativista del cierre del tiempo-espacio, las respectivas situaciones vitales de salud ocasional, son algunas de las condiciones con que aquellas oportunidades suceden. Claro que también la relación contexto-texto, el vínculo -con lo que tiene de voluntad y con lo que azarosamente sucede en el devenir- entre los expuestos y los publicables, la inseguridad de lo eventual, la certeza de lo relatado en el pasado, lo inmaterial metafísico de todo presente.

 

Todo invitado a dialogar públicamente está en estos problemas, al menos. Ni hablar si de lo que se trata es de escribir sobre una situación específica, situada, pasada, calificada, amable, con anclajes demasiado sutiles para este Giordano.

Reconozco que esta situación de escritura, sobre el diálogo que recuerdo tan amable con Marcelo Ale y Ana Gutiérrez del Instituto PRAGMA de la Asociación de Psicoanálisis de La Plata allá por una noche tibia platense (es decir perfumada y ocre) a finales del 2015, me sitúa no sólo en el problema original (sic) sino recuperándome de entre tanto elemento decorativo-constitutivo.

Justo a mí, que sin tomar la decisión de discurrir sin memorizar mucho… lo he logrado. En fin, trataré de hacer memoria de aquel día -y los previos por qué no- para dar cuenta de lo que llevé como apuntes de “buen invitado”. El día previo a dialogar sobre “el malentendido mediático” (algo así recuerdo que decía la invitación), produje un “bienentendido”, de esos que liberan bastante la carga social en mi individuo… sobre él, volveré… pero viene a cuento aquí porque lo hice interrumpiendo la lectura de El Malentendido. Cómo nos educan los medios de información, libro de Margarita Riviére publicado en 2003 por Editorial Icaria…

Cito a ella, entonces: “Los medios no informan, educan (creación de preferencias, de valores, de hábitos culturales, de mitos y de antimitos…)” y así empecé a interesarme en esta idea, aquello que alguien definió y lo hemos naturalizado como “el” contenido que debieran tener los medios, lo mediático… y que como no “es”, definimos como malentendido.

En el recuadro que les adjunto, tomo algo del contexto pero también recuerdo que en 1998, época de Anamorfosis, en la Nº5 de Perspectivas en Psicoanálisis, en la página 65 de la revista, escribí sobre la globalización: “la propuesta que se impulsa urbi et orbi es la venta del mismo producto al mismo consumidor, allí donde éste se encuentre. Para ello es necesario crearle a cada individuo un gusto similar y aquí irrumpen los medios de comunicación, debidamente globalizados, cumpliendo en este esquema un rol esencial. Esta acción estimula la creación de un mundo uniforme haciendo tabla rasa con culturas, tradiciones, identidades y creencias, suscitando, al mismo tiempo, formidables resistencias”.

…la mentira y el engaño que desembocan en la desinformación convertida en un objetivo político y práctica institucional… porque más allá de la censura, censura de Mercado (…), lo determinante es la práctica falsificadora. En su doble vertiente de falsificación directa y sistemática de fines políticos –la desinformación dirigida- por una parte, y por otra la falsificación derivada, con la desinformación como subproducto final, resultado de la hiperinformación y consecuencia de la transformación de la comunicación (…) en mercancía.

Margarita Riviére, ibídem

Es decir, algo podía vincular… algo de mí con algo surgido de una autoridad…

Pero, en confianza, como mi intención casi siempre es tratar de “aprender a transformar lo que habitualmente sirve de explicación en lo que, por el contrario, hay que explicar” (Bruno Latour, Cogitamus. Seis cartas sobre las humanidades científicas, Paidós, 2012), pensé en lo que los medios dicen diariamente y rápidamente afirmé que la mayor parte de los enunciados que intercambiamos durante un día no salen de la boca de nadie en particular: ¿quién lo dijo? ¿a quién? ¿en qué circunstancias? ¿con qué tipo de pruebas? ¿contra quién? ¿con qué propósito? ¿desde qué punto de vista? ¿según los principios de qué profesión? ¿con qué financiamiento?… es decir que, de pronto, aún sobre lo que era convocado a hablar, sabía-sabemos muy poco.

Porque si lo que habitualmente se conoce como un enunciado no es sino la etapa final de una controversia y, de ninguna manera, su comienzo (esto es verificable en la ciencia donde lo indiscutible proviene de lo indiscutido, pero es exactamente al revés en la religión, donde lo discutido proviene de lo indiscutible), de ¿qué finales podría hablar cuando hablara de lo que los medios dicen/son?…

Lo cual me llevó a preguntarme sobre qué materialidad de Medios estaríamos hablando (de cuál yo, de cuál ustedes, de cuál nosotros)… y cuál, entonces, sería el malentendido…

¿Malentendido sobre los Medios? ¿cuáles Medios? ¿cuándo los Medios? ¿dónde los Medios?

¿Malentendidos sobre las funciones de los Medios? ¿los Medios como informadores como dice Riviére que no? ¿los Medios como formadores, como dicen Riviére que sí? ¿los Medios como comunicadores, como no lo dice nunca ni lo permite?

¿Malentendido sobre los Medios como empresas? ¿como trabajos? ¿como productos socioculturales lingüísticos que soportan a los géneros -servicios, ficciones, documentales, informativos, entretenimiento- ¿los Medios como obras de arte, como productos terminados -documentales, films, ficcionales, unitarios, series-…?

¿Malentendido en los usos de los Medios? ¿los Medios como interrupciones? ¿como posibilitadores? ¿como intermediadores? ¿como mediadores? ¿como traductores? ¿como punto de identificación? ¿como punto de identidad?…

Una vez más… de pronto vuelvo a saber muy poco sobre lo que se suponía que debía hablar…

Para colmo, buscando en mis propios apuntes de vida, me encontré con aquellos dos problemas que definió Noam Chomsky, el lingüista nacido en 1928 y que luego de producir su texto Estructuras sintácticas revolucionando la teoría lingüística, se dedicó a trabajar y producir en el desarrollo del campo político. Producto de ese doble origen, Chomsky -es lo que me sirvió allá… y aquí- planteó dos problemas:

1– El problema de Platón: ¿cómo conocemos tanto a partir de una experiencia tan limitada?… es decir la Cultura/el Conocimiento… aquello que las más de las veces indirectamente nos hace conocer sin haber “ido”, sin haber “estado”… aquello sobre lo que podemos acordar que algo conocemos…

Pero, para agregar complejidad, Chomsky sumó -bajo las cifras de gramática generativa o generativismo… o lingüística transformacional- algo a nivel de transformación y adaptación genética que va acompañando nuestra capacidad de aprendizaje, de conocimiento… aún al momento de nuestra irrupción vital, al ser engendrados.

Ahora bien, a nuestros efectos, quedándonos con la explicación de la Cultura/el Conocimiento, casi todo lo que “sabemos” está intermediado, por aquello que Mao Tsé-Tung dijo a sus campesinos para convencerlos a emprender la Larga Marcha.

2– Sin embargo, también está ahí el problema de Orwell: ¿cómo conocemos tan poco considerando que disponemos de una evidencia tan amplia?… es decir, por caso, Google o 1984 y el Gran Hermano (para no irnos tan lejos de las referencias)…

Y así mi duda fue aún más compleja, de qué malentendido debía hablar: ¿del de Riviére?

¿de lo que yo experimenté, sensorialicé? ¿de lo que me contaron? ¿de lo que los que me convocaban pedían y yo olvidé en medio de unos menesteres experimentales, que vaya si fueron hegemónicos en mi cotidianeidad?… Por fin, abandoné el laberinto como se debe y en camino al diálogo, ya en clima, volví a la aparente seguridad de lo cotidiano identitario (entendiendo que ustedes harían algo con mi decir, de todas maneras) que era compartirles aquel “bienentendido” sobre un malentendido que no cesa, a pesar de que tanto la experiencia es absoluta (no limitada como en el Problema chomskyano de Platón) como mediáticas las evidencias (tan amplias como en el orwelliano problema de Chomsky), y así terminar -aquí y en aquel diálogo- los apuntes invitados, problemáticos…

Es una obviedad que la censura existe y es un recurso que tiene muchos elementos constituyentes. Todos éstos tienen como condimento alguna forma de violencia. En algún momento se ejerce violentamente una acción de impedir que una voz, que una imagen, que un relato, sea conocido a través de algún medio de comunicación.

Es una obviedad que las operaciones propagandísticas para victimizar y victimizarse también existen. Recuerdo muchas y veo tantas otras. Por ejemplo distingo la actitud de José Gómez Fuentes de la de Nicolás Kasansew frente a sus respectivas actuaciones en la divulgación de la información sobre la guerra y la posguerra de Malvinas. Gómez Fuentes sostuvo públicamente (por ejemplo en un reportaje que le hicimos con algunos compañeros) su involucramiento ideológico en la manipulación de los datos del decurso de la guerra. Kazansew sigue diciendo que él “informó”, que hizo profesionalmente lo que debía hacer, su tarea periodística.

Es una obviedad que la solidaridad pública colectiva ante el fascismo en acción es un imperativo democrático ineludible para cualquier militante de la Memoria, la Justicia, la Verdad, la Libertad. Lo demás, es secundario. Pero no olvidable eternamente.

Es una obviedad que las “batallas interimperialistas” algún día terminan en un nuevo orden imperial… no debemos olvidarlo. La supervivencia democrática es una construcción que debe contener a todas las víctimas, a todos los combatientes, a todos los solidarios en el dolor, la resistencia y la vida… Porque si no, es posible que lo que fue solidario sea cómplice, que lo que fue urgente sea sistémico (es decir retomable para la próxima “masacre” reconstitutiva de los privilegios de los nuevos emperadores y sus cortes adictas), que lo que fue necesario invierta su violencia vital en violencia viralmente genocida (aun cuando sea simbólica, meramente)…

Esto. Obviedades. Nada nuevo que no haya sido dicho y vivido por tantos. Sólo que pareciera que hay que revisitar las experiencias para atenuar el impacto de las derrotas que se nos vienen (para las que ya fueron es bastante tarde para llantos y pedidos de “autocríticas de los otros”).

Esto. Obviedades como la del “malentendido mediático”: creer que los medios (pongamos periodísticos por caso) tienen como objetivo principal informar y/o comunicar… cuando en realidad lo que buscan -y logran- es presentar como hechos lo que son sus intereses pecuniarios transformados en ideología.

En fin, como fue dicho, apuntes de un invitado con problemas sobre problemas que seguirán discurriendo mientras los “malentendamos” sin meternos en su, y nuestra, Memoria… y transformemos lo obvio en bienestares.

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Texto escrito por el autor invitado al ciclo Debates Contemporáneos -Resistencias del psicoanálisis-, titulado “El malentendido mediático” organizado por PRAGMA Crítica, Director de Enseñanzas Enrique Acuña. Se realizó el 16 de octubre del 2015 en la Biblioteca Central de la Provincia de Buenos Aires, en la ciudad de La Plata. Participaron Carlos Giordano, Ana Gutiérrez y Marcelo Ale

Fue extraído de la revista Conceptual –Estudios de Psicoanálisis- Nº 17, Ediciones El Ruiseñor del Plata -Biblioteca Freudiana  de La Plata, Octubre 2016. Por acuerdo editorial con la revista Conceptual –Estudios de Psicoanálisis.

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Analytica del Sur Número 1. Aparición en web: julio 2014.

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