Analyticas del Sur. Revista de psicoanlisis en la crtica cultural

Edición Nº 7 • Marzo de 2018 •

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¿Crimen sin huellas o el resto inasimilable?

Marcelo Ale

Miembro de la Asociación de Psicoanálisis de La Plata. Docente del Instituto de Enseñanza e Investigación en Psicoanálisis de la APLP, PRAGMA Clínica y Crítica y responsable del Escritorio clínico Valores estéticos y éticos del psicoanálisis. Publicó los libros La clínica analítica y las referencias (1998), y Pasión y encanto en la experiencia analítica (2010), entre otros textos.-

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Sugestión hipnótica

En la zona de intersección entre el psicoanálisis y la política, en los últimos tiempos se ha puesto el foco de interés en la manera en la que los discursos producen subjetividades, relación de producción distinta de la que mantiene el lenguaje con el sujeto. Esta distinción es la primera guía del trabajo.

Jorge Alemán en su libro Horizontes neoliberales en la subjetividad introduce la expresión “crimen perfecto”, -que sería el perpetrado por el discurso neoliberal contra el sujeto-, crimen que de realizarse produciría una subjetividad que capta al objeto en la economía libidinal del fantasma y conlleva al eclipse del sujeto del inconsciente. La pregunta respecto de si ese crimen es perfecto -sin dejar huellas ni rastros-, es la segunda guía de este trabajo.

En los capítulos 2 y 3 de su libro La razón populista, titulados “Le bon: Sugestión y representaciones distorsionadas”, y “Sugestión, imitación, identificación”, Ernesto Laclau sigue el camino de la referencia que Freud, para teorizar sobre la psicología de las masas, toma del libro de Le bon titulado Psicología de las multitudes. Es en ese libro donde el autor se refiere a la clave de la influencia que ejercen las palabras en la formación de una masa, clave que Laclau resume en estos términos: “Según Le bon existen tres recursos: la afirmación, la repetición y el contagio”. Cita a Le bon: “La afirmación pura y simple libre de todo razonamiento y de toda prueba, es uno de los medios más seguros para introducir una idea en la mente de una masa. Cuanto más concisa es la afirmación, mayor es su influencia”. Continúa: “en cuanto a la repetición, su poder se debe al hecho de que la afirmación repetida se fija, en el largo plazo, en aquellas regiones profundas de nuestro yo inconsciente en la cual se forjan las motivaciones de nuestras acciones. Al pasar cierto tiempo, olvidamos quien es el autor de la afirmación repetida y terminamos por creer en ella” (1). Finalmente, respecto del contagio afirma que es un fenómeno muy natural que se observa también en animales cuando están juntos en cantidad.

La hipnosis es una “formación de masa de dos” decía Freud, hipnosis que debe su efecto al poder sugestivo de las palabras. La sugestión hipnótica, además de ser un fenómeno específico de los estados patológicos individuales como se creyó en su inicio, es considerada además un efecto de la palabra en los comportamientos de las masas: se trata, en este caso, de una hipnosis social. Así, afirma Laclau que “La psicología de las masas ha tocado algunos aspectos de crucial importancia en la construcción de las identidades políticas, y sociales (…) El predominio de lo emotivo por sobre lo racional, la sugestibilidad, y la identificación con los líderes, constituyen rasgos reales del comportamiento colectivo”.

Milo Locket – S/T

Bajo la constelación discursiva del neoliberalismo, el Gobierno que tiene el monopolio de los medios de comunicación, construye la opinión pública y crea de ese modo una subjetividad hipnotizada. Esta producción de la subjetividad requiere de la complementariedad entre la predisposición a la hipnosis del hipnotizado y su ideología. Es esa complementariedad la que engendra el fenómeno de la creencia. Esto hace que, como afirma Alemán en el libro antes citado, “los sujetos se vean capturados por una serie de mandatos e imperativos que los confronta con su propia vida, marcándoles el deber de construir una vida feliz y realizada”. Esa subjetividad que se presenta con el disfraz del “hombre nuevo como gerente de sí, se configura según un paradigma empresarial competitivo y gerencial de la propia existencia y se expresa, por ejemplo, en los fenómenos de la autoayuda”. También se refiere a dos estudiosos del tema, Christian Laval y Pierre Dardot, quienes recuerdan a Margaret Thatcher cuando decía que “la economía es el método, pero el objetivo es el alma”, es decir que el objetivo del neoliberalismo es fabricar subjetividades.

Por otro lado, ese discurso está basado en la exigencia de rendimiento y goce que retorna en los fenómenos de la depresión, el consumo de fármacos, la asunción como problema personal de lo que es estructural, la responsabilidad desmedida, etc. El imperativo de felicidad y su contracara, la depresión en la época, es una de sus consecuencias, termina afirmando.

Esa exigencia de imposible realización, ¿introduce un nuevo malestar en la cultura? ¿Hasta dónde puede subsistir el psicoanálisis bajo la constelación discursiva del discurso neoliberal que, como nueva producción de la subjetividad, ofrece una relación de conjunción entre el sujeto y su objeto opuesta de la que requiere la realización de la experiencia analítica?

Las huellas del crimen

Enrique Acuña en la clase del 8 de noviembre de 2017 de su Curso Anual que dicta en el Instituto Pragma “Lacan y las mujeres-Psicoanálisis y Feminidad”-, en el marco las relaciones entre el psicoanálisis y la cultura, retomó la distinción entre sujeto y subjetividad, el primero efecto del lenguaje, la segunda producida por los discursos.

Introdujo, para subrayar esa distinción, la diferencia entre la lectura que hace Freud de Le bon y la que hace Lacan de Freud respecto de “la psicología de las masas”. Si bien Freud ve en Le bon que los yoes se identifican entre sí por la carencia (horizontalidad de la relación imaginaria) o por el consumo, Lacan, contrariamente, subraya la verticalidad de la relación simbólica en la que el yo se identifica a un significante del líder para homogeneizarse con los otros (ejemplos: “Viva Perón”, “Perón vuelve”, “Cambiemos”)

Respecto de las relaciones entre el psicoanálisis y la cultura, a partir de los interrogantes que efectúa Lacan en “La Tercera” sobre el porvenir del primero en la segunda, afirmó que el psicoanálisis permanecerá como síntoma de la cultura en tanto pueda agujerear su campo de significados, al introducir algo que no sea captado en ese campo semántico que enmarca la producción de la subjetividad. Esto último dará la condición de su subsistencia.

La producción de la subjetividad como efecto del discurso mediático implica la construcción de yoes que se identifican entre sí en un efecto de masa que, al homogeneizarlos, reduce sus diferencias. La subjetividad es una construcción social que formatea al yo y mata al sujeto el inconsciente. En cambio, el sujeto como efecto del lenguaje, pone en juego lo que la masificación no capta: conserva su vida si aquello que lo singulariza no es asimilado en el campo de la cultura. De no ser así, el discurso realiza su “crimen perfecto”.

Se trata, por el lado de la subjetividad, de una tendencia a la homogenización que conlleva el borramiento del sujeto como resultado de la eficacia del discurso del neoliberalismo, y por el lado del sujeto, de la creación del síntoma particular como lo más propio de cada uno que es introducido como un cuerpo extraño en aquella. El sujeto con la subjetividad construida debe mantener la misma relación de extraterritorialidad que el síntoma con el yo, debe ser en tal sentido egodistónico con la cultura, si se enquista en ella y se hace culturasintónico, desaparece.

La hipótesis del sujeto como efecto del lenguaje que introduce las diferencias singulares supone un límite al avance del totalitarismo discursivo que alimenta la homogeneidad en la creación de la subjetividad de masas.

La muerte del sujeto se sentencia en la realización del discurso capitalista (conjunción del sujeto con el objeto sin resto). La sobrevida del sujeto, en cambio, coexiste en el discurso del inconsciente en tanto, en su piso inferior, se manifiesta la disyunción del sujeto con el objeto- porque no se conectan-, queda un resto inasimilable que no es captado en la masificación y demuestra que la subjetividad producida no eclipsa al sujeto.

Subrayar que ese resto inasimilable debe subsistir, actualiza la proposición de Lacan en “La tercera” cuando afirmaba, sobre el futuro del psicoanálisis, que depende del porvenir de lo real. ¿Se trata solamente, como la ocasión, de estar atentos al salto del león de lo inasimilable para que las huellas del sujeto no sean borradas y el crimen no sea perfecto?

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Texto leído en el IV Coloquio de Módulos del Instituto PRAGMA, titulado “El porvenir de lo real”, el viernes 22 de diciembre de 2017

Notas:

1- Laclau, Ernesto, La razón populista, páginas 40 y 41.

Bibliografía:

• Alemán, Jorge: Horizontes neoliberales en la subjetividad, Grama Ediciones, Buenos Aires 2016.

• Ídem: La experiencia del fin-Psicoanálisis y metafísica, Miguel Gómez Peña Ediciones, Colección Ítaca, España, 1996

• Acuña, Enrique: “Vidas pulsionales. Escribiendo “x” en Revista Conceptual –Estudios de Psicoanálisis Nro. 18 Nueva serie. – Dirección: Enrique Acuña. La Plata, 2017

• Ídem: “El capitalismo se realiza en el consumo del sujeto” en Revista Conceptual – Estudios de psicoanálisis Nro. 17 Nueva Serie, Dirección: Enrique Acuña, La Plata, 2016

• Ídem: Curso Anual 2017 “Lacan y las mujeres-Psicoanálisis y Feminidad”. Instituto Pragma- 2017

• Lacan, Jacques: “La tercera” en Intervenciones y textos 2, Manantial, Buenos Aires, 1996

• Ídem: El Seminario. Libro 17 El reverso del psicoanálisis, Paidós, Barcelona, 1992

• Laclau, Ernesto: La razón populista, Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires, 2005

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