Analyticas del Sur. Revista de psicoanlisis en la crtica cultural

Edición Nº 2 • Diciembre de 2014 •

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Conversaciones críticas: Analytica en Red

Staff de Analytica del Sur

Fátima Alemán, Guillermina Martínez, Verónica Ortiz y Daniela Gaviot - algunos de los integrantes del Staff de Analytica del Sur –Psicoanálisis y crítica



Analytica del Sur: Psicoanálisis y Crítica

En el marco de las IX Jornadas anuales de la Asociación de Psicoanálisis de Misiones realizadas en la ciudad de Oberá los días 10 y 11 de Octubre de este año, se llevó a cabo la presentación del primer número de la revista virtual Analytica del Sur (Julio 2014) bajo el modo de una conversación crítica en la cual participaron su director, Enrique Acuña, Martín Gómez (de la Asociación Centro de Investigación y Docencia Corrientes-Chaco), Christian Gómez y Fátima Alemán, integrantes del staff de la revista.

Analytica del Sur es una apuesta lanzada por Enrique Acuña a fines del año 2013 a los integrantes de la Red A.V.A., red constituida por analistas de distintas ciudades del país que hacen uso de las ventajas de lo virtual a través de la web. Una prueba piloto que ya es un hecho concreto y sostenido mensualmente desde el año 2012, es El Loro de AVA, un boletín virtual que permite conectar y dar una trama cada vez más amplia a la red AVA a través de escritos cortos pero reveladores que toman la forma de entrevistas, comentarios de libros, reseñas de actividades culturales que permiten decir con el lenguaje del Otro social lo que circula en una ciudad. Analytica del Sur, en cambio, fue pensada con textos más extensos y conceptuales, sobre temáticas de interés para el psicoanálisis lacaniano o para la crítica cultural, crítica contraria a la moda de un suplemento cultural pero atenta a las novedades de la cultura en términos de vanguardia. El colectivo conformado por Enrique Acuña en la Dirección, Daniela Gaviot en la Dirección adjunta, Verónica Ortiz, Christian Gómez, Guillermina Martínez, Sebastián Ferrante y yo en el Consejo editorial, más una lista de corresponsales en distintas ciudades del país y del exterior, dan cuenta de una transferencia de trabajo causada por una política de trasmisión del psicoanálisis que intenta sortear los escollos de la jerga y se propone un nuevo horizonte: “Cartografía de la orilla, esta nueva publicación apuesta a jugar con un imaginario cultural para llevar a un saber nuevo”(1). Dividida en cinco secciones más la editorial, la propuesta es retomar los cuatro discursos expuestos por Jacques Lacan a fines de los años 60: síntomas, dominancias, causas, universales y plus.

Volviendo a la presentación de la revista en Oberá, la intervención de Martín Gómez puso en primer plano la “intencionalidad pedagógica” de Lacan en el Seminario 6 recientemente editado El deseo y su interpretación, al hacer uso de una obra literaria como el Hamlet de Shakespeare para dar cuenta de la problemática del deseo inconsciente. Haciendo alusión al trabajo de su autoría publicado en Analytica del Sur, “El Hamlet de Lacan”, Martín Gómez destaca el valor de la obra para denunciar el lugar del padre como síntoma, a partir del análisis de la trama estructural del mito en Hamlet. Valiéndose del sesgo trabajado por Freud en la Traumdeutung sobre los sueños de personas muertas donde el saber resulta ser la clave de lectura (“él no lo sabía”) Lacan compara la tragedia de Hamlet y de Edipo para mostrar las dificultades de acceder al deseo. Lo que Hamlet sabía (el asesinato de su padre en manos de su tío Claudio) Edipo lo ignora (él mismo mata a su padre y se casa con su madre). Sin embargo, “el padre que sabe de su asesinato demanda al hijo la rectificación (communauté de décillement), pero el hijo no puede realizar el mandato, ya que esto implicaría matar a un subrogado de sí mismo -aquel que le salva de su destino trágico pero que impide la circulación de su deseo-” (2). Es el deseo de la madre de Hamlet el operador fundamental de la trama, y es aquí justamente donde, según Martín Gómez, se sitúa la originalidad del análisis de Lacan, en el contexto de las distintas interpretaciones de la obra que no llegan a explicar la razón de la locura del personaje y la evitación del acto.

La intervención de Christian Gómez, titulada “Potencialidades -en torno a Analytica del Sur -psicoanálisis y crítica-”, puso el acento en el cálculo de la confección de la publicación, no solo por la elección del nombre de las secciones, las procedencias diversas de quienes escriben, la interpretación del lugar del psicoanálisis en la época, sino sobre todo por la sintonía con el concepto de inconsciente promovido por Jacques Lacan como “en potencia”, en el orden de lo no realizado. El inconsciente como potencia “no solo requiere de una particular torsión del tiempo, el futuro anterior, sino de un espacio que tiene las propiedades de un vacío donde vienen a inscribirse sus efectos”, entre ellos la posibilidad de la invención y la novedad. Analytica del Sur intenta ser entonces, según las palabras de Christian Gómez, una novedad en el mar de publicaciones virtuales, y en tal sentido pone en juego la intersección de tres conjuntos que conciernen al discurso analítico: el deseo, la política y la pragmática. Retomando la editorial escrita por Daniela Gaviot, destaca el uso de las referencias, como es el caso del libro Pierre Levy ¿Qué es lo virtual? quien aclara que lo virtual “no se confunde con lo imaginario sino que lo virtual implica lo “potencial”, aquello que existe en potencia futura y produce efectos”. En este sentido, Analytica del Sur hace uso de lo virtual porque se halla en consonancia con el concepto de inconsciente. Finalmente, Christian Gómez recuerda la enseñanza masottiana sobre la crítica que le conviene al psicoanálisis en lengua castellana, si entendemos que el porvenir del psicoanálisis depende de seguir siendo un síntoma de la cultura y no en la cultura.

Enrique Acuña, por su parte, aprovechó el desplazamiento de las Jornadas de la APM de la ciudad de Posadas a la ciudad de Oberá, para destacar el desplazamiento que provoca Analytica del Sur, desplazamiento que no es solo geográfico sino propio de lo que hace el psicoanálisis en su práctica. “El psicoanálisis subvierte el Norte de cada uno, para transformarse en el Sur”. Si nuestra época se encuentra bajo el dominio de los S1 que instala la ciencia, las religiones son entonces un modo de subversión posible. Pero el psicoanálisis no subvierte por otorgar sentido, sino contrariamente, por vaciar la causa para que funcione como agente, esto es el objeto a en el lugar dominante del discurso analítico. Pero la propiedad subversiva del psicoanálisis no está asegurada, sobre todo cuando asistimos a una época donde el psicoanálisis forma parte de la cultura y hasta se ofrece como un producto más del consumo masivo. Releyendo el epígrafe de la editorial escrita para el primer número de Analytica del Sur, “Juegos de la orilla con la elipsis”, Enrique Acuña subraya el lugar de la literatura (Tristan l’Hermite hasta Cyrano) como un modo de subvertir con las palabras, recreando nuevas significaciones. Si Lacan habla de una revolución del sujeto, podemos leer allí la revolución de la cultura, de la cultura que no se deja asimilar rápidamente al producto de consumo sino que mantiene un carácter subversivo en tanto promueve un saber nuevo. Analytica del Sur es para Enrique Acuña un dejarse orientar por la Cruz del Sur del sujeto del inconsciente que subvierte la monotonía del “buen yo” de la conciencia.

 

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Analytica del Sur: Psicoanálisis y Crítica fue extraído de la revista Conceptual –Estudios de Psicoanálisis- Nº 15, Ediciones El Ruiseñor del Plata -Asociación de Psicoanálisis de La Plata, Octubre 2014.

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El psicoanálisis y el derecho al padre

El 20 de octubre se llevó a cabo en la ciudad de Tres Arroyos la Conversación crítica “El psicoanálisis y el derecho al padre” organizada por Analytica del Sur- Psicoanálisis y crítica. De la misma participaron Guillermo Torremare y Guillermina Martínez, con comentarios de María Goicoechea.

Torremare, abogado, especialista en Derechos Humanos, planteó que el derecho a la identidad sólo está legislado en la convención de los Derechos del Niño, que es un tratado internacional, no así en las normas jurídicas argentinas. De dicha convención se desprende que el concepto de identidad encierra tres elementos: nombre, nacionalidad y relaciones familiares. Cuestiones por las que el Estado debe velar, a partir de la intervención de las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, organismos consultivos de las Naciones Unidas.

Sostuvo que la apropiación y el consecuente “robo de identidad” es un delito de ejercicio permanente. Dirá “No es un delito que se cometió en un acto sino que se sigue cometiendo” basado en los pactos de silencio que perduran entre aquellos que participaron del proceso militar.

Destacó que la apropiación ilegal de niños y el falseamiento de la identidad en la dictadura generaron planteamientos jurídicos. Por ejemplo: desentrañar quién es la persona o las personas, o la institución que tiene la posibilidad de reclamar por el derecho a la identidad. ¿Quién está legitimado para dicho reclamo? ¿La persona, la familia o el Estado?

Para responder a estos interrogantes hizo un recorrido por la historia judicial argentina para marcar tres momentos diferentes del tratamiento por parte del Poder Judicial en los casos de hijos de desaparecidos, que evidencia discursos políticos bien distintos.

Guillermina Martínez señaló que los diferentes significantes con los que se intenta nombrar el lugar de los padres, ya sea “padres de crianza”, “padres del corazón”, “padres biológicos”, etc., introducen un equívoco y establecen una encrucijada sobre lo que es la filiación poniéndonos en el camino de que los lazos son artificiales o simbólicos, es decir que van más allá de lo biológico. En este sentido, el padre y la madre serán planteados como funciones, F (x), se trata de una variable a decidir según cada caso. Ahí se capta la subjetividad deseante de quien decide su nombre y su filiación como una forma de identidad, de identificación.

El psicoanálisis destaca la forma en que lo humano es trastocado por lo simbólico, por el lenguaje, transformando lo que sería de un orden natural en un orden cultural. El lenguaje preexiste al sujeto, hay discursos que lo nombran antes de nacer y van constituyendo un lugar tanto en el mundo como en una familia. Discursos que traslucen un deseo que para cada uno es particular y subjetivante. Ese orden simbólico organiza nuestro mundo. Ya desde La Familia, texto de 1938, Lacan establece coordenadas diferentes para los animales y el ser humano, ubicando a la familia  como el lugar de trasmisión de la cultura, lo que implica una continuidad de las generaciones. Así también en “Función y Campo…” planteará la devastación en el sujeto cuando la filiación es falsificada y más aún cuando el medio insiste en sostener la mentira.

Mientras que, en el “Mito individual del neurótico” Lacan aborda la pregunta por el origen a la que todo sujeto intenta responder, dando forma discursiva a aquello que no puede ser dicho, pero que vehiculiza algo de la verdad de cada uno.

La discusión posterior giró en torno al problema de  pensar el sujeto de derecho y el sujeto del inconsciente, así como el lugar del Estado en la “búsqueda de la verdad”.  Se pone en tensión el derecho del sujeto y el de la familia, lo individual versus lo colectivo y las consecuencias tanto para aquel que no retrocede ante el encuentro con su verdad histórica como para el que “decide no saber”.

A causa de la creación

En el cálido Resto de la Biblioteca de San Fernando se reunieron algunos psicoanalistas y curiosos en ocasión del lanzamiento de la revista virtual Analytica del sur -Psicoanálisis y crítica, dirigida por Enrique Acuña.  Resultó una ocasión propicia para conversar de aquello que está en la “causa de la creación” y que convocó desde sus respectivas ciudades a Irene Accarini, artista visual y psicoanalista, autora de los libros Arte y psicoanálisis e Invenciones y a Eugenia Calvo, embajadora artística de Rosario en Buenos Aires, Londres, Guayaquil, Cuenca, Madrid y Paris.

Luego de la presentación de Analytica por parte de Sebastián Ferrante, quien ofició de comentador de la mesa, una introducción a cargo de Verónica Ortiz, que acentuó la perspectiva desde la que queríamos dar comienzo a la conversación: no se trataría de un psicoanálisis “aplicado al arte” sino de un psicoanálisis atento a lo que el artista tiene para testimoniar sobre el proceso de creación que le concierne. Y, con este enfoque explicitado, pasamos al comentario del texto freudiano “El poeta y los sueños diurnos”. En cuanto a Jacques Lacan, la invitación fue a seguirlo en ciertos deslizamientos de su enseñanza, ciertos cambios de acento, de la mano del libro Tres estéticas de Lacan de M. Racalcatti: el arte como organización significante alrededor de un vacío (primera estética), el encuentro con lo real en el corazón mismo de la anamorfosis (segunda) y la función de la letra, la inscripción de un rasgo singular e irrepetible en el litoral entre significante y goce (tercera estética).

Con suavidad en la exposición y una contrastante, decidida intensidad en la transmisión, Irene Accarini retomó, a su vez, el tema de lo lúdico en el texto freudiano ya mencionado, resaltando que no solo se juega por placer sino también por displacer. Afirma que el arte está más allá de lo simbólico, que es un saber hacer y sostiene que la pregunta que vale la pena formularse no es tanto ¿qué es el arte? sino ¿dónde ocurre el arte?, ubicándolo del lado de la ética tal como es planteada por el psicoanálisis: “un saber hacer desde el deseo subjetivo”. Comentó la obra de Joseph Beuys a partir de su contundente afirmación “todo hombre es un artista”, opinión de alguien que proponía que todo trabajo bien hecho es arte. También volvió a una afirmación de Enrique Acuña (citada por mí en la introducción): “En su pliegue vacío el espectador termina siendo sujeto dividido, atrapado por el objeto artístico que lo convoca a asociar sobre las causas de su deseo”, para hacer hincapié en esos pliegues: plegar, desplegar, volver a plegar…

Metáfora fecunda que incitó a Eugenia Calvo a tomar la palabra, a pesar de la afirmación que había hecho en broma antes de la conversación: haberse dedicado al arte para no hablar. No obstante, animada por nuestras preguntas y comentarios, habló:

“Hay algo que insiste, no puedo dejar de hacerlo. En las primera obras proponía, como en un juego de niños, mi cuerpo desapareciendo. Ahora el objeto (en la obra) está más solo, aunque se puede intuir que alguien generó la acción.”

Y, desgranando una tras otras,  afirmaciones de este tipo, se refirió a su obra que -dato que agrego ahora- será prontamente publicada en un libro: Eugenia Calvo (2004/2014).

Sebastián Ferrante resaltó entonces algunas aristas de lo expuesto hasta el momento abriendo la conversación al público presente. Algunos de ellos: un ebanista, una fotógrafa, un ceramista, un escritor, alguien que coordina un taller de escritura en un centro cultural de la ciudad, una psiquiatra, varias psicopedagogas, psicoanalistas y hasta los encargados del bar que, una vez sobre las mesas el café y el budín, se acercaron al intercambio a medida que iban siendo captados por el interés de lo que allí circulaba.

Como colofón, les propongo la lectura de un poema de Alejandra Pizarnik, que incluí en la conversación para intentar dar cuenta de la primera estética de Lacan: la obra de arte como la organización alrededor de un vacío:

el centro / de un poema / es otro poema / el centro del centro / es la ausencia

en el centro de la ausencia / mi sombra es el centro / del centro del poema

El poema, como el “Sur” que es brújula en Analytica, hizo su envés, reverso y subversión de los significantes amos de la época.

Del síntoma social al psicoanálisis

Ante un auditorio heterogéneo, el día 11 de noviembre, en un lugar histórico de Bahía Blanca como la confitería de la estación del ferrocarril, hoy convertida en espacio cultural,  Analytica del Sur desembarcó en la ciudad. Participaron de su bienvenida Graciela Hernández, Dra. en historia, María Belén Noceti, antropóloga, Horacio Wild, miembro del IOM-CID de Bahía Blanca, Daniela Gaviot, directora adjunta de esta publicación y Guillermina Martínez, miembro de la Asociación de Psicoanálisis de la Plata y del Centro Psicoanalítico de Tres Arroyos.

De este modo, se llevó adelante la tercera conversación de la serie de Conversaciones Críticas, programadas para las ciudades de La Plata, Tres Arroyos, Oberá, San Fernando-Tigre y Mar del Plata, convocadas por Analytica del Sur. El eje de la discusión en esta ocasión fue “El psicoanálisis y el síntoma social”.

Graciela Hernández se refirió a su artículo “Reflexiones sobre las memorias de ‘La Conquista del Desierto’”  publicado en el primer número de Analytica donde ella hace un corte sincrónico en la diacronía de la historia bahiense, y se detiene en el año 1978.  En ese entonces se conmemoraba el centenario de la llamada “Conquista del Desierto”, y los ciento cincuenta años de  la fundación de Bahía Blanca.  Distintas publicidades y festejos apuntaban a la construcción de una memoria hegemónica que justificaba el ataque militar a los pueblos originarios. En contraproposición, ella hace audibles los testimonios de aquellos mapuches que recordaban los relatos familiares de las masacres del ejército de Roca. Voces particulares donde retorna la protesta a un hecho de la historia que aún circula con el nombre “triunfal” de “conquista del desierto”.

Horacio Wild a partir de la traducción que realizara Verónica Ortiz al artículo de Nancy Andreasen para el primer número de  Analytica: “El DSM y la muerte de la fenomenología en Estados Unidos: un ejemplo de consecuencias imprevistas” (ver www.analyticadelsur.com) se ocupó de un conflicto que se generó en esta ciudad hace tres meses a raíz de una ordenanza municipal que determinaba la utilización del DSM V para el diagnóstico precoz del autismo.  Analiza y cuestiona esta política de avance del discurso de la ciencia y de la industria farmacológica que busca ampliar las fronteras de su mercado. Mientras que, María Belen Noceti, transmitió el estado de una investigación que lleva adelante desde la cátedra de sociología de la Universidad Nacional del Sur. A instancias de la Secretaría de Salud indaga sobre las causas del aumento del suicidio adolescente en esta ciudad.  Encuentra en un texto de David Le Breton, Conductas de riesgo -De los juegos de la muerte a los juegos de vivir, una teoría que explica que la fragmentación social consecuencia del capitalismo imperialista, separa completamente a las generaciones y ya no hay  ritos de pasaje de un grupo de edad a otro. Cada individuo genera su propio rito de pasaje tomando a la muerte como interlocutor válido.

Por último, Daniela Gaviot se refirió a la relación que existe entre los síntomas de cada época y el discurso amo de turno. El síntoma habla el lenguaje del Otro al que se dirige, y tal como lo definía Marx, indica que algo no marcha para la propuesta del discurso dominante. El psicoanálisis como reverso del amo interviene a partir de estos nombres que da lo social (autismo, predominio de la pulsión de muerte e identidad indígena) y produce un nombre propio, singular. Apuesta al inconsciente como intérprete que toma distancia de las etiquetas de la ciencia, la religión o el mercado. “Los nombres de Ñande Rú -bautismo y bendición en los Mbya-”, escrito por Enrique Acuña y presente en Analytica hizo de conector y disparador de una discusión en torno al lugar de los rituales de nominación y de pasaje que interrogan sobre el peso y la vigencia de estos actos simbólicos en una época de predominio de la ciencia con sus objetos listos para consumir.

La identidad cuestionada

El viernes 14 de noviembre de este año se llevó a cabo la presentación del primer número de la revista virtual Analytica del Sur –Psicoanálisis y Crítica–, en la ciudad de La Plata, en  el espacio de Pragma Crítica (Instituto de enseñanza e investigación en psicoanálisis) que se lleva a cabo en la Biblioteca de la Provincia. La presentación se hizo bajo la propuesta de una conversación crítica titulada “Psicoanálisis y la identidad cuestionada”, en la cual participaron María de los Ángeles Andolfo (antropóloga e integrante del colectivo GUIAS), Enrique Acuña (director de la revista) y Fátima Alemán (integrante del comité editorial de la revista).

El tema de la mesa fue propuesto por el director de la revista a partir de la entrevista realizada por Ana Gutiérrez al colectivo GUIAS (Grupo Universitario de Investigación en Antropología Social) para el primer número de Analytica del Sur (ver www.analyticadelsur.com) en la cual se aborda la muestra fotográfica “Prisioneros de la ciencia” realizada por el colectivo y que fue expuesta en el Parque de la Memoria de la ciudad de Buenos Aires en el mes de junio de este año. Esta muestra retrata a un grupo de aborígenes sobrevivientes de la campaña del Desierto a finales del siglo XIX, que fueron llevados como prisioneros al Museo de Ciencias Naturales de La Plata por el entonces fundador y primer director del museo Francisco Moreno, donde se los obligó a trabajar como peones, y una vez muertos, sus restos óseos fueron expuestos en las vitrinas del Museo como piezas arqueológicas hasta el año 2006. Es a partir de un debate que se da en el Museo por el pedido de las comunidades aborígenes de retirar esos restos de la exhibición, que toma forma el colectivo GUIAS como grupo autoconvocado bajo la política de restitución de esos restos a las comunidades.

Justamente, María de los Ángeles comentó en su intervención los antecedentes de esta muestra, que aclaró, lleva ya cuatro años y ha sido expuesta en muchas ciudades del país con una gran repercusión en los visitantes. Sobre el tema propuesto de la identidad, Andolfo consideró oportuno su debate pues permite también cuestionar sobre la forma de hacer ciencia por parte de la Antropología, en el sentido de cuáles son o deberían ser los roles de un museo o a qué se llama patrimonio. También recordó que la creación del Museo de Ciencias Naturales de La Plata, con la maniobra de Moreno, “juega un rol geopolítico importantísimo en legitimar la ocupación de la Patagonia primero, del Gran Chaco después, ocupación territorial que implica la extinción de los pueblos originarios que vivían allí”. Por otra parte, aclaró que la ley 25.517 que permitió la restitución de los restos fue sancionada y promulgada en el año 2001, pero recién fue reglamentada y aplicada en el año 2010. El caso de la restitución del cacique Inakayal, nos comentaba Andolfo, es un ejemplo de los obstáculos que implica tal empresa: una parte de sus restos fueron restituidos en el 1994, pero el  hallazgo en el sótano del Museo de una oreja en un sobre de madera y su cerebro conservado en un frasco con formol, pusieron de manifiesto la incompletud de la restitución. Así mismo, un debate actual que circula en el ámbito académico de los antropólogos, es la manera de identificar los restos, es decir, a qué identidad corresponden. El análisis genético que hoy en día sirve para identificar los restos de los desaparecidos de la última dictadura por ejemplo, no se aplica de igual forma para los restos que se encuentran en el museo. Muchas veces, el estado de conservación no permite identificar con exactitud la identidad de los restos, pero ¿importa realmente saber con exactitud a quién corresponde o más bien importa que sean restituidos a la comunidad que los reclama? La postura de los que defienden la cientificidad de la Antropología los convierte según Andolfo en “censores de la identidad”, como si la identidad fuera estrictamente genética. Para GUIAS la identidad justamente no se agota en lo genético, y la cuestión de la restitución es por sobre todo “un acto político” que no implica devolver una identidad sino ser parte de un proceso de reparación histórica. Sobre la cuestión de la identidad hay un doble discurso entre los antropólogos: “como científicos sociales podemos hacer otra antropología”.

Enrique Acuña, recordando lo que ha trabajado en su curso anual este año sobre la tensión ciencia/religión en relación al psicoanálisis, resaltó el planteo de GUIAS con respecto al carácter simbólico y no genético de la restitución de la identidad, que deja de lado las clases o las etiquetas y pone en juego la identidad comunitaria (ese lugar común en la tierra). La ciencia, con su impronta positivista, siempre se ha encargado de nombrar a partir de las clasificaciones, desde la botánica hasta las enfermedades mentales. Decía Acuña: “Hoy somos testigos de la crisis de las clasificaciones a partir de las dificultades que aparecen en la validación, por ejemplo con el DSM, que tiene que ver con el pasaje histórico del esencialismo al constructivismo y de este último a lo que se conoce como “perspectivismo”. Entonces, es posible decir que el caso del Museo y de los Prisioneros de guerra es el síntoma social que muestra la división entre ciencia y religión, en la medida que la ciencia nombra a partir del esencialismo biológico y la religión en cambio mantiene la concepción en lo sagrado en relación al cuerpo y la tierra en la figura del ritual comunitario”.

Acuña también retomó una de las publicaciones del colectivo GUIAS, “Fueguinos en el Museo de La Plata. 112 años de ignominia”, sobre todo el trabajo de Diana Lenton, donde se plantea cómo el afán coleccionista de Moreno promueve la figura del campo de concentración del lado de la ciencia. Desde el psicoanálisis, este tema ha sido trabajo por el psicoanalista J. Lacan quien ha propuesto que el campo de concentración es donde se produce el goce mortífero, la vuelta de lo peor de lo humano, a partir de la segregación que provoca la ciencia. La ciencia produce a partir de sus clasificaciones una segregación de la significación, significación que implica siempre un deseo en juego (por ejemplo, el deseo de restitución de las comunidades). La ciencia entonces niega la filiación subjetiva de qué es un padre o que es una madre. Por ello la restitución de los restos es un acto político que debe ser resignificado por las propias comunidades.

Por otro lado, Acuña recordó el texto de Heidegger “Identidad y diferencia”, donde se plantea la identidad desde el campo de la filosofía a partir del principio a≠a, principio que permite entender el pasaje del esencialismo al constructivismo. Este planteo aparece por ejemplo en un trabajo de Guillermo Wilde “Cruce entre antropología e historia” donde se postula que ya no es posible pensar la etnografía sin la historia, pues la historia que implica saltos (intervalos) donde se produce el pasaje de la identidad a la representación. En esta misma línea, también recordó el trabajo de Carlos Masotta, citado en el libro de GUIAS, sobre la finalidad de tomar una imagen del otro como diferente: la fotografía se constituye como parte del proceso identitario occidental burgués, es decir, una especie de “identikit colectivo” que más allá de mostrar las diferencias entre el nosotros y el otro, está mediatizado por la técnica, es decir, por la ciencia. En la representación que implica la fotografía o la filmación, el que la realiza forma parte de ella, aportando la mitad del relato. Esto mismo es el constructivismo, es decir que la realidad se construye (como dice I. Hacking) a partir del contexto. Pero, a modo de conclusión y aporte, Acuña destaca que dicho contexto no implica que todo sea relativo: en la restitución de los restos que lleva adelante el colectivo GUIAS se pone en juego un acto político que no es relativismo sino más bien una acción que decide los nombres.

El poeta y el analista: amplificación y contractura

Antes de comenzar, el poema está en mi anticipación, apenas lo acabe en mi memoria, pero mientras lo digo, esta distendiéndose en mi memoria, por lo que llevo dicho en la anticipación por lo que me falta decir”       

San Agustín

En la ciudad de Mar del Plata, el día 22 de noviembre en el marco de la 10ª Feria del Libro, se llevó adelante la presentación de la revista impresa Conceptual -Estudios de psicoanálisis– y la revista virtual Analytica del Sur  -Psicoanálisis y Crítica.  La dinámica del encuentro consistió en unas primeras puntualizaciones sobre estas revistas a cargo de Daniela Gaviot  y Leonardo Vera, y por último una conferencia de Enrique Acuña acerca de “¿Cuál es el deseo del poeta?”.

Con respecto a Analytica del Sur, revista virtual de psicoanálisis y crítica señalé que ella forma parte de la política que sostiene la APLP de publicar las consecuencias de un trabajo de enseñanza e investigación que se inició en la ciudad de La Plata y que se ha extendido a una Red de analistas y no analistas de este país y del exterior. Dicho rasgo da a la revista la perspectiva de lo múltiple, evitando convertirse en un house organ ni volverse endogámica, al apelar al entrecruzamiento con otros discursos.

Por su parte, Leonardo Vera en su calidad de corresponsal de Conceptual en esa ciudad hystorizó la trayectoria de la APLP desde el momento de su fundación hasta que recibiera la “Declaración de Interés Cultural” el año pasado próximo. Hystoria con y griega porque él se incluía como sujeto dividido por ese recorrido que diera nacimiento a una serie de publicaciones como Perspectivas, Anamorfosis, Versus y Conceptual.

Enrique Acuña situó su intervención entre los polos de una elipsis (como recuerda el logo de la cruz del sur en la revista virtual) entre psicoanálisis y literatura. En la época de la especialización técnica y protagonismo de los saberes aislados se produjo el encuentro entre el psicoanálisis y la literatura. Recordó aquella mesa redonda de 1974, publicada en la revista Anamorfosis Nº4 con el título “Oscar Masotta y otros -Futuro anterior (1974-1996)” en la que participaron psicoanalistas, escritores y filósofos. Allí Oscar Masotta decía respecto a la imposible relación entre psicoanálisis y poesía: “(…) tienen algo fundamentalmente en común (…)  es una especie de empresa en la cual hay algo que debe ser destruido: Es la significación”.

En este sentido,  Acuña homologó por un lado y diferenció por otro el deseo del poeta al deseo del psicoanalista tomando en cuenta la operación que ambos realizan con el lenguaje al poner en suspenso la significación hasta llegar a su sin-sentido. Cada uno con sus recursos, el poeta con o sin rima, y el analista con la interpretación provocan la amplificación y la resonancia hasta agotar el sentido,  causando luego un segundo tiempo de contracción en lalengua.

Opuso la poesía como “amplificación” del significante hacia un sentido infinito (S1, S2, Sn…), efecto de la resonancia de la interpretación que el mismo inconsciente interpreta; y es por eso que se puede hablar de un poeta-analítico. Es el analizante asociando en su entrada en análisis, opuesto a la “contracción” del sentido en el poema (análogo al minimalismo del haiku japonés) que ocurre al final de la experiencia analítica.

Esta reducción del sentido al sonido, sin reducirse a un significado ocurre en el final del análisis; es el plegamiento hacia un significante que es signo de goce (S1). El witz lacaniano que versa “soy un poema” intenta decir que Lacan como sujeto analista-analizado, no tomaba la posición hermenéutica (un poeta), sino un sujeto en términos de una combinatoria de letras reducidas a lo escrito (un poema).

Ahí evoca a Borges saludando en su despedida la influencia que ejercía Macedonio: “lo imité hasta el más devoto plagio”; es del orden de la amplificación, como un eco que resuena del Otro. Luego, vendrá el encuentro con cierta originalidad, la excepción donde él es Uno en su firma: “Soy el río que me arrebata, el tigre que me destroza, el fuego que me consume. El mundo desgraciadamente es real, yo desgraciadamente soy Borges”. Esa división en el “soy Borges” es del orden de la contractura en un nuevo signo. (3)

Hacia el final de su intervención Acuña se refirió a “Lituraterre”, escrito por Lacan en los años 70, neologismo que condensa la letra y la tierra, la “tierra de la letra” para evocar un “límite”, una franja que se sitúa entre la letra, que es el soporte material del significante cuando va horadando lalengua que fijaba  un goce de lo que no se puede decir.  Ese litoral de una lengua es el punto en el que el psicoanálisis aprende de la literatura que es una experiencia que se anticipa con respecto la convergencia entre el inconsciente y lo real: “Que la práctica de la letra converja con el uso del inconsciente, es lo único de lo que daré testimonio al rendirle homenaje”. (4)

Algo que aprender también del arte como organizador del vacío y como trazo de una franja entre el significante y un agujero que obliga a una cierta invención: ¿con qué material se hace la jaula que encierra el silencio, la  causa del poeta o la del analista?

 

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“El poeta y el analista: amplificación y contractura” fue extraído de Microscopía- el psicoanálisis entre los intersticios de la cultura- Boletín mensual. Biblioteca Freudiana de La Plata. Publicación gratuita- Año 13, Nº 138, diciembre de 2014. http://microscopia2007.blogspot.com.ar/2014/12/microscopia-nro-138-diciembre-de-2014.html 

Los demás comentarios a las distintas Conversaciones Críticas aparecieron en El loro, Boletín del Area Virtual Analítica de la Asociación de Psicoanálisis de La Plata, Año 3, Nº 25, Noviembre 2014. http://microscopia2007.blogspot.com.ar/2014/11/el-loro-de-ava-boletin-nro-25-noviembre.html

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Notas:

(1) – Acuña, Enrique: “Juegos de la orilla con la elipsis” en Analytica del Sur N°1. Julio, 2014. http://analyticadelsur.com.ar

(2) – Gómez, Martín: “El Hamlet de Lacan” en Analytica del Sur N°1. Julio, 2014. http://analyticadelsur.com.ar

(3) -Acuña, Enrique: Resonancia y silencio –Psicoanálisis y otras poéticas-,  EDULP, La Plata, 2009, pág.146.-

(4) – Lacan, Jacques: “Homenaje a Marguerite Duras” en: Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012, pág. 211.-

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Analytica del Sur Número 1. Aparición en web: julio 2014.

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ISSN: 2362-504X


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• Blanca Musacchi; San Pablo, Brasil
• Héctor García Frutos; Barcelona, España
• Hugo Espínola Morel; Asunción, Paraguay
• Iván Buenader; México